Por la marea negra, el turismo podría sufrir un durísimo golpe
"En un día como hoy, la playa estaría llena de gente", contó.
Junto con los pocos turistas hay voluntarios con bolsas de plástico transparentes, que caminan a lo largo de la costa en busca del próximo grumo de petróleo. Desde hace unos días llegan cada vez más y son cada vez más grandes.
El extremo este de Alabama y el noroeste de Florida, importantes puntos turísticos, están amenazados por la peor catástrofe ecológica de la historia del país. Y también se encuentra en riesgo el Gulf Islands Seashore, en la bahía de Pensacola, un parque natural de imponente belleza, que se extiende desde Mississippi hasta el oeste de Florida.
El derrame ya vacía playas en Florida
1 de 16 - El petróleo derramado ha afectado la vida silvestre en todo el Golfo de México, un pelicano queda paralizado debido a la gran capa de petróleo que lo cubre - Foto: AP
Aunque la mancha se hallaba ayer a unos seis kilómetros de la zona de Panhandle, al noroeste de Florida, en las playas de Gulf Islands Seashore ya se empezaron a encontrar masas de alquitrán. Los grumos tienen a veces el tamaño de una moneda o hasta el de un panqueque. En las playas de East Grand Terre, Luisiana, el crudo tenía una tonalidad rojiza y purpúrea, como sangre seca.
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Si hasta ahora era Luisiana el lugar más afectado por el derrame de petróleo tras el hundimiento de la plataforma Deepwater Horizon, en el Golfo de México, crece el temor de que la mancha se dirija ahora en dirección este, donde se encuentran lujosos complejos hoteleros y una gran cantidad de casas de vacaciones.
Rolls-Thomas conoce un matrimonio de Carolina del Sur que tenía previsto pasar sus vacaciones en Dauphin Island y canceló el viaje. "Para una gran cantidad de personas, la marea negra se está haciendo cada vez más visible y crece fuertemente la ira contra BP", dijo Rolls-Thomas.
En tanto, en la vecina isla Petit Bois se detectó algo que recuerda a una mousse de chocolate, según señaló Natalie Murphy, de la Guardia Costera.
La situación parece dramática: dos veces en sólo dos días, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) amplió la zona de prohibición de pesca. También están vedadas las aguas frente a la costa sudoeste de Florida, cerca del Parque Nacional Dry Tortugas, donde los pescadores ya tienen prohibido pescar en un tercio de las aguas dentro de jurisdicción federal y las autoridades se preparan para recibir la marea negra.
Temor
"¡Bienvenidos a nuestras bellas playas!", dice un cartel en el Gulf Islands Seashore. Justo detrás, listas para ser usadas, hay unas barreras contra el petróleo. También frente a la costa de Pensacola Beach brillan en el agua estas barreras anaranjadas. Allí, algunos bañistas abandonaron ayer rápidamente el agua tras ser alcanzados por la marea negra.
El temor por la gigantesca industria turística de Florida, que recibe más de 80 millones de visitantes por año y que cada temporada genera ingresos por unos 60.000 millones de dólares y da empleo a alrededor de un millón de personas, hizo que comience a propagarse un sentimiento de crisis entre las autoridades.
Rápidamente, el gobernador de Florida, Charlie Crist, anunció una campaña publicitaria que costará siete millones de dólares para atraer a los turistas. "Pese a que todavía no hay efectos visibles de la marea negra en las playas de Florida, el negocio turístico, ante todo en Panhandle, ya está sintiendo las consecuencias económicas", dijo Crist. Y ello sin mencionar las consecuencias para la naturaleza.
Natalie Murphy, de la Guardia Costera, en tanto, quiere creer que la lucha contra el petróleo puede ser ganada. "Tengo confianza en el plan en etapas, integrado por la vigilancia, el retiro del crudo, la quema controlada en alta mar y, finalmente, la recolección en la costa", dijo Murphy, que tiene rango de teniente de navío. Y, visiblemente emocionada, agregó en voz baja: "Yo nací aquí. Todo esto es muy fuerte para mí"

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