El derrame de petróleo en el Golfo de México se transformó en el máximo desastre ecológico vinculado a accidentes de crudo en la historia. Por lo menos, eso se desprende del informe que reveló ayer un grupo de científicos de la Administración Nacional Atmosférica y Oceanográfica (NOAA). Los 49 millones de litros de petróleo vertidos frente a las costas de los Estados Unidos, tras un desperfecto en una plataforma de la compañía British Petroleum, podrían superan los 41 millones que se derramaron cuando el buque petrolero Exxon Valdez se accidentó en Alaska en 1989.
MacDonald declaró a la prensa que este derrame ya era mayor que el de 1989. Sin embargo, el analista reconoció que cualquier estimación del tamaño del derrame, basada en el área superficial de la mancha de petróleo, podría tener errores por una estimación incorrecta del espesor promedio del crudo.
La empresa que provocó la tragedia sufrió un revés ayer al verse obligada a retirar una gigantesca cúpula destinada a contener la fuga de petróleo, luego de que encontró hidratos de gas inflamables cuando la estaba colocando. Los hidratos de gas, similares a cristales de hielo, se formaron en el interior de la cúpula de noventa toneladas cuando estaba por llegar al fondo marino, a unos 1.500 metros de profundidad.
En tanto que ayer, un grupo de ingenieros de la gigante de energía British Petroleum terminaban de sumergir una gigantesca cúpula para intentar contener la fuga de petróleo en el Golfo de México y evitar que el crudo llegue a la costa estadounidense.
La cámara de metal de cerca de cien toneladas fue bajada lentamente, en una operación sin precedentes, bajo una oscuridad total y la enorme presión del agua. Robots submarinos preparaban el área, informó el Centro de Comando Unido.
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