“Las derivaciones a centros de mayor complejidad son problemáticas para la gente de las comunidades aborígenes de la zona”, explicó la gerente del hospital local, Fernanda Siuffi.
“Hay casos de familias que se niegan a ser derivadas y otras que viajan todas juntas, aunque en el hospital haya una sola cama disponible. Es común que viaje el enfermo, la madre, los hermanitos, el padre, los primitos que tenían a cargo, la tía y hasta la abuela. Las ciudades son complicadas para esta gente y tratan de ir de a muchos para sentirse más cómodos. Después, cuando deben volver, no tienen plata para el colectivo. Son gente muy arraigada a su familia, para ellos es muy difícil dejar a sus niños. Para mucha gente del municipio ya es un trastorno venirse al hospital de Morillo desde Los Blancos o Pluma de Pato. Por eso en este hospital muchas veces se queda toda la familia con el internado y a todos se les da comida. Hubo casos en los que los hospitales nos aceptaron la derivación, pero con la condición de que vayan sin familiares”, relató la doctora.
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