Los derechos de los niños no se toman vacaciones

El objetivo es brindar un mes de jornadas gratuitas de deportes y actividades culturales a chicos comedores escolares y comunitarios de la región.
Los chicos además reciben almuerzo y merienda. Se realizará hasta el 30 de enero, fecha en la que realizará una gran muestra. “También profesionales controlaron la salud general de los chicos”, comentó a LA TERCERA, Juan Loiseau, coordinador del programa.

Con el nombre “Los derechos de los niños no se toman vacaciones”, durante el mes de enero se desarrolla el programa de Verano de la Universidad Nacional de Lanús (UNLa) por duodécima temporada consecutiva el campus académico reboza de niños de 5 a 12 años oriundos de la región y provenientes de familias de bajos recursos. “Queremos que los chicos sepan que a la Universidad les importa, que son parte y tiene su lugar aquí”, manifestó a LA TERCERA, Juan Loiseu, coordinador del programa desde sus inicios. El objetivo es posibilitar el acceso de los chicos a actividades culturales deportivas y recreativas gratuitas, en el marco de la difusión de la Convención Internacional de los Derechos del Niño.

“Tratamos de optimizar los recursos que tenemos en la Universidad en función de las necesidades de la comunidad con la que trabajamos”, aclaró el coordinador. La idea base es que, además de pasar un día de recreación al aire libre, los pibes conozcan sus derechos y tengan un primer acercamiento a la Casa de Altos Estudios pública.

“Esta iniciativa se logro por una clara decisión política”, sostuvo Loiseu y agregó que desde el primer año la rectora de la UNLa, Ana Jaramillo, “lo tomo como prioridad y nos pidió compromiso. Siempre nos dijo que la Universidad debe estar al servicio del pueblo y del Estado”

Durante el programa, las más de 30 hectáreas de la UNLa reciben diariamente a 300 chicos provenientes de comedores comunitarios de la zona, de 5 a 12 años, de lunes a viernes, de 13.30 a 17.30. Allí practican deportes, hacen actividades culturales y reciben un refuerzo de almuerzo y una merienda. Además de los talleres recreativos, los chicos ven espectáculos artísticos y tienen un taller de cuentos, donde adultos mayores se acercan a la Universidad a leerles libros.

Los talleres que los chicos aprenden son de ajedrez, teatro, juegos, informática, bijouterie, danza, artes plásticas y percusión, mientras que profesores de educación física les enseñan iniciación de práctica deportiva, donde aprenden nociones de fútbol, básquet, softball y vóley.

Como novedad, para este año, se agregaron actividades extras algunos días, como cine, palestra (escalada en muro) y un taller de fotografía para los nenes más grandes.

Además, para los más grandes, hay tres talleres iniciación en oficios: mecánica de motos: armado y desarmado; tallado manual y artesanal de madera, el restante tiene que ver con utilización de máquinas industriales de carpintería.

Los referentes de las entidades pueden realizar clases de yoga y gimnasia, y talleres de bijouterie. “Además programaos charlas con trabajadoras sociales para que se pueda hablar de la problemática que viven a diario y brindar herramientas para que las referentes puedan ayudarlos”, explicó Loiseu.

“A las chicas (referentes) les encanta ir por que aprenden mucho”, contó a LA TERCERA, Eva Machado del comedor Palomitas Mensajeras de Lomas de Zamora, hija de Tatú Humeres fundadora de la entidad y resaltó que los chicos durante el año “preguntan cuando van a la universidad, la pasan muy bien. Son de una barrio muy carenciado allá ven otras cosas nuevas, lindas. Les encanta ir”, aseguró.

Además de los 24 profesores y becarios de la UNLa que participan del programa, los chicos recibieron chequeos médicos (talla, peso, corazón, certificado buco-dental) y tienen a su disposición enfermeros en forma permanente. Los certificados son dados a las referentes de las entidades que se los acercan a los padres.

La UNLa pasa a buscar en micros a los chicos de los comedores Rincón feliz, Héroes de Malvinas, Eva Perón, Nueva Vida, Pueblo del Sur, Los Tatitos y Agustín Tosco, de Lanús; Antilco, de Dock Sud; Tatú, de Longchamps, y el Jardín Maternal Duende Rosado, de Monte Grande.

Cambios en los chicos

“Hace 12 años venimos trabajando con este programa, y partir de la implementación de la Asignación Universal por Hijo vemos mejorías en los chicos. Años atrás detectábamos algún caso de inicio de desnutrición, cosa que en los últimos años no ocurre más gracias a esa iniciativa del gobierno nacional. Además, antes siempre preparábamos un sector donde había ropa donada para chicos que estaban muy mal vestidos y teníamos gran demanda. Pero en los últimos tres años eso se modificó sustancialmente y ahora tenemos algún que otro pedido muy aislado”, comentó Loiseau.

El Programa

El programa con una clara función educativa-social se inició en el año 2000 y ya pasaron por él unos 21 mil chicos del distrito. Y otro de sus objetivos es que los chicos perciban a la casa de estudios como algo cercano, un sitio que resulte ser el disparador de sus aspiraciones. Aunque por ahora la ven como “la escuela grandota, para gente grande”. Los organizadores esperan que esta perspectiva se vincule con que todavía “son muy chiquitos. Esto habla de que ya adquirieron la idea de que hay algo más. Ya saben lo que es la universidad”.

Este año los chicos que les gusta el ajedrez podrán continuar aprendiendo en el año. 2La idea es que formen el grupo infanto –juvenil que representa a la UNLa”, afirmó Juan Loiseau.

Comentá la nota