Derecho al espacio

Derecho al espacio
El abogado tresarroyense Mariano Rodríguez Capristo, especialista en Derecho Administrativo Argentino, fue el gestor de todos los aspectos jurídicos para la puesta en órbita del SAC-D/Aquarius, el satélite argentino lanzado el pasado 10 de junio desde California, Estados Unidos
El letrado, que presenció por teleconferencia el lanzamiento junto a la presidenta de la Nación, contó su increíble experiencia personal y opinó sobre el vital paso dado por Argentina en la carrera espacial. Exclusivo de “El Periodista”

Julio 2011

Cuando Mariano empezó a soñar con ser abogado, nada parecía más distante de ese deseo que la inquietante y asombrosa maniobra de lanzamiento de un satélite. ¿Cómo se relacionan ambos mundos, uno destinado al gobierno de la palabra y la ley; y el otro dominado por la vertiginosa dinámica de la tecnología? Parece complejo pero no lo es. Interesado sobre todo en el Derecho Público, este hombre de leyes tresarroyense, hijo de una familia de trabajo en el comercio y los oficios y férreo defensor de su vocación, no desaprovechó ninguna de las oportunidades que su carrera fue ofreciéndole en sus apenas 36 años. Y así llegó a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, para ser luego el encargado de todos los aspectos jurídicos de la puesta en órbita del satélite argentino SAC-D Aquarius, cuyo lanzamiento se produjo el pasado 10 de junio en California, Estados Unidos.

En exclusiva para “El Periodista”, Mariano Rodríguez Capristo –que nació en esta ciudad el 14 de enero de 1975, cursó sus estudios primarios entre el Colegio San José y la Escuela Nº8, y egresó como perito mercantil de la Escuela Normal Superior en 1992-, describió en detalle su participación en uno de los proyectos más trascendentes desde el punto de vista científico-tecnológico de la Argentina, al tiempo que anticipó otras iniciativas vinculadas con el espacio de las que también está formando parte. Además, trazó un interesante perfil de su elección profesional, que hoy sustenta un currículum relevante tanto en el sector público como en el privado, y opinó acerca del camino que se va trazando en la actualidad en torno a la actividad espacial en el país. Sin privarse además de confesar que, en el momento del lanzamiento –que presenció por teleconferencia, en un acto presidido por Cristina Fernández de Kirchner-, tanto él como su familia lloraron de alegría.

¿Cómo aparece en tu vida la vocación por el derecho? ¿Dónde y en qué especialidad se concreta finalmente?

La elección intuitiva de la carrera de Abogacía fue muy temprana, aunque tal vez en la última etapa de la Secundaria se hizo más clara y definida, más racional diría yo. Fueron varias las razones, y de seguro todas ellas importantes, pero la prematura atención que me generaba todo lo que hace a la sofisticación del lenguaje y la dicción, fueron determinantes. Mi abuelo paterno y su metodología autodidacta, desde lo familiar, con más algunos referentes de mi adolescencia, también contribuyeron a ello. De todas formas, prontamente, a poco de iniciar cursada, descubrí que mi idea previa respecto de lo que ansiaba obtener de la carrera iba muy a contramano de lo que es una orientación prototípica de la misma, vinculada a temas de corte civil –privado-, como la familia, las transacciones comerciales, los seguros, etcétera. Somos muy pocos los profesionales que encontramos atracción –y pasión-, en esa faceta del Derecho Argentino vinculada a “lo público, al Estado, a la política y a la gestión gubernamental”. Hablo concretamente del Derecho Público y más específicamente del Derecho Administrativo Argentino, mi especialidad. Se trata, en pocas líneas, de aquella rama del Derecho Público que se ocupa de las cuestiones vinculadas al delicado y siempre tenso equilibrio entre el ejercicio de las prerrogativas públicas -el Poder, predominantemente ejercido desde el Poder Ejecutivo, sea este Municipal, Provincial o Nacional-, y las libertades ciudadanas. Desde los servicios públicos (energía, agua, gas, telecomunicaciones, transporte), hasta las diferentes formas en que un ciudadano se dirige e interactúa con la Administración Pública, las metodologías y procedimientos utilizados por el Estado para adquirir –contratar- bienes y servicios, pasando por el medioambiente y el moderno Intervencionismo Económico, los Entes Reguladores, entre otros, todas ellas son algunas de las materias que conforman esa rama del Derecho que hace a mi especialidad. En cuanto a donde estudié, fue la Universidad Nacional de La Plata el lugar donde transité y desarrollé mi formación académica de base. El mediodía del 15 de diciembre de 1999 me recibió con la graduación de Abogacía. En cuanto a mis postgrados, durante todo el año 2000 abordé el Curso de Profundización en Derecho Público, dictado por la Universidad Nacional de La Plata. Sobre fines del año 2003, obtuve la graduación como “Especialista en Regulación Jurídica y Económica de Servicios Públicos” para -finalmente-, en diciembre de 2005, culminar la cursada en el ámbito de la Maestría en Derecho Administrativo; ambos Postgrados en la Universidad Austral de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

¿Cuáles fueron tus primeras experiencias laborales? ¿Cómo desarrollas tu profesión en la actualidad?

Tuve la oportunidad en el año 2000, fundada en el sostén de mis padres, de poder dar inicio -de forma inmediata a mi graduación-, a mi primer Postgrado, donde desarrollé mis iniciales experiencias profesionales efectuando acompañamiento colaborativo en asesoramientos puntuales, con mis profesores de entonces.

Luego de ello, y ya sobre principios del año 2001, retorné a nuestra ciudad, donde la CELTA y Aldo Elgart me brindaron la primer oportunidad de incursionar en temas puntuales. Desde Planes de refinanciación de Obra Pública Cloacal visitando personalmente a los asociados en sus domicilios, hasta gestiones en el ámbito de los entes Reguladores de Energía Eléctrica Provincial y Nacional, Federaciones de Cooperativas y Sindicatos, pasando por la implementación primaria de sistemas de gestión de la calidad, fueron algunas de las tareas en las cuales tuve el honor de participar y colaborar. Posteriormente –sobre fines de 2002-, y fruto de la inserción, en el ámbito académico de la Universidad Austral, tuve la oportunidad de participar en un Concurso convocado por Naciones Unidas para cubrir una vacante en el ámbito de la entonces Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Nación, en la Coordinación General de Asuntos Legales.

Luego de varias entrevistas, finalmente fui seleccionado para ocupar la vacante mencionada, quedando en el tercer lugar en la línea jerárquica. A mediados de 2004 y ante la partida del entonces Coordinador General es que me confían la titularidad en el cargo, circunstancia que se mantuvo hasta fines de 2005. Para ese entonces y ante la vigencia de una Ley Nacional -la N° 25.613-, cuyo contenido creaba en el ámbito de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Nación, un Organismo con fines promocionales y de incentivo a las Instituciones Públicas y Privadas del país que importaran bienes de capital con destino trabajos de investigación, es que logro la titularidad y liderazgo del mismo en base a mis antecedentes de gestión en ese ámbito. Este cargo lo ejercí hasta fines de 2007, momento en el cual, y luego de haber obtenido certificado Normas de Calidad ISO 9001/2000 con mención de mérito por la Secretaría de Gestión Pública de la Nación, me volqué al sector privado como Consultor en temas de mi especialidad. Actualmente –y además de mi enclave en el ámbito de CONAE-, sigo prestando servicios de Consultoría y Asesoramiento a Empresas privadas que se relacionan con el Estado, como contratistas de bienes y servicios.

¿Cómo y cuándo te vinculaste con la Comisión Nacional de Actividades Espaciales? ¿Por qué surge tu inquietud por relacionarte con este tipo de actividades?

Con los referentes de CONAE iniciamos relación institucional desde hace unos 8 años, aproximadamente, por mis diferentes funciones en el ámbito de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Nación. La CONAE, como tal, forma parte del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología. En lo que hace a mi función actual de Asesoría Jurídica, la misma se inició formalmente desde hace un año y medio. Previo a ello, me tocó generar algunos asesoramientos externos para la Comisión, en oportunidad de estar desarrollándose alguna de las contrataciones internacionales más importantes relacionadas con el recientemente lanzado Satélite SAC-D. La aceptación, y consecuente elección de formar parte de la CONAE hace a la directa vinculación que las actividades allí desarrolladas tienen con mi especialidad profesional. Uno de los organismos más prestigiosos del país en el ámbito de la Ciencia y la Tecnología, internacionalmente reconocido, me daba la posibilidad de colaborar, desde el punto de vista de la gestión jurídica, entre sus principales filas. El Derecho Administrativo fluye en cada decisión que allí se toma, y de allí la oportunidad de dar colaboración de gestión.

¿Formaste parte de algún otro proyecto de la CONAE antes del SAC-D/Aquarius?

En realidad, en la CONAE, si bien concretó muy recientemente ese sueño llamado SAC-D, en el cual me tocó colaborar de forma directa, los proyectos que vienen manejándose y que en tiempo inmediato serán una realidad, son muchos. En este sentido, el Plan Espacial Nacional 2004-2015 vigente es un gran programa dinámico que prevé múltiples Programas con aplicación Nacional, así como también en conjunto y coordinación con las principales Agencias Espaciales del mundo. Por poner algunos ejemplos, al día de la fecha, junto con la Agencia Espacial Europea estamos en etapa de definición y construcción física, en la Provincia de Mendoza, de una Antena de Observación del Espacio profundo, instalación que tiene sólo tres antecedentes en el resto del mundo. También cobra mucha importancia el "Sistema Ítalo Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias" (SIASGE). Por último, estamos trabajando en proyectos de cooperación conjunta con Rusia, EEUU (NASA) y China, entre otros.

El desarrollo del satélite llevó unos diez años, según tenemos entendido. ¿En qué fase comenzó tu intervención?

Mi intervención primera se dio a mediados del año 2009 cuando tuve la oportunidad de brindar asesoramiento en una contratación puntual vinculada al SAC-D. Se estaba contratando, por entonces, la proveedora internacional del lanzamiento, en EEUU. A partir de allí fue muy rápida la inserción formal en mis actuales funciones. Si bien los antecedentes del Proyecto datan de una década atrás, el desarrollo ingenieril de detalle, la prueba final de las tecnologías, ensamble de la plataforma satelital, transporte físico por tierra y aire, y demás menesteres, se exacerbaron mucho en el último año previo al lanzamiento. Cuestiones que hacen a la contratación nacional e internacional de componentes del satélite, su traslado físico por tierra y aire, los seguros vinculados a la responsabilidad civil y los diferentes convenios generados con diferentes exponentes del Sistema Científico Nacional (Universidades, CONICET, CONEA, INVAP, etcétera) requirieron permanente atención.

¿Podrías explicar en qué consiste esa intervención? ¿Cómo dimensionás el desafío que significa para tu carrera?

Desde la colaboración jurídica de asesoramiento, mi intervención ha estado volcada a gestionar y hacer posible -legalmente-, las diferentes contrataciones nacionales e internacionales, los Convenios con las diferentes Instituciones Nacionales que colaboraron con este Proyecto y su implementación práctica. En muchas oportunidades, la necesidad de generar respuestas y soluciones jurídicas originales, fue la regla, máxime teniendo en cuenta que la normativa argentina de contrataciones pensada para el Sector Público está concebida más para adquisiciones de bienes y servicios más básicos o estandarizados, y no, por ejemplo, para comprar un componente tecnológico único en el mundo a una Pyme India cuya Gerente es el único en el mundo que fabrica el mismo. Está claro, mi labor se inserta en un todo más grande y complejo, y he estado colaborando con excelentes profesionales provenientes de muchas disciplinas. Anecdóticamente recuerdo con mayor sustancia las oportunidades en las cuales la interacción se dio con los científicos que lideraron este Proyecto, en oportunidad de tener que traducir a decisiones jurídicas, necesidades estratégicas de contenido científico.

¿En qué marco jurídico se desarrolla un proyecto como este? ¿La Argentina tiene legislación especial vinculada con la actividad espacial, con la puesta en órbita de satélites, con la circulación de la información derivada de sus misiones espaciales? ¿Cómo calificarías esa legislación en relación con la de otros países? ¿Es adecuada, faltan avances? Si es así, ¿cuáles?

Como primer punto, la CONAE es la Agencia Espacial Argentina con competencia exclusiva en la materia. A partir de allí existen un sinnúmero de normas que conforman un todo vinculado específicamente a “lo espacial”. El marco jurídico de actuación, por ser la actividad espacial una actividad ineludiblemente relacionada con lo internacional, amalgama normativa de corte nacional e internacional, éstas últimas plasmadas en diferentes Convenios Internacionales de los cuales Argentina es parte. El Plan Espacial Argentino normativamente vigente, en ese sentido, es la gran guía rectora, en tanto política pública estratégica de contenido nacional e internacional. Al día de la fecha se está trabajando intensamente en un Proyecto de Ley Espacial que pueda ser superador de toda la legislación vigente, procurando normativizar y dar cauce a la experiencia e historia argentina en este ámbito, a la par de servir como herramienta de utilidad para la gestión futura de “lo espacial”.

El proyecto del SAC -D/ Aquarius es compartido con los Estados Unidos, según la información que publicó la prensa. ¿Esto te obligó a viajar, a vincularte con organismos similares a la CONAE pero de ese país, o con otros organismos internacionales? ¿Cómo fue esa instancia?

No fue necesario dejar el país para cumplir las funciones de las cuales fui parte. En ese sentido, tal vez la materia jurídica sea la menos propensa a necesitar de asistencia presencial. De todas formas las herramientas tecnológicas vinculadas a las teleconferencias en tiempo real fueron muy útiles al momento de tener la necesidad de discutir temas con otro país. Sí está claro que las tareas de supervisión y acompañamiento fueron permanentes, más allá del ámbito geográfico en donde la decisión se tome. En cuanto al vínculo con otros organismos similares, en efecto fue y es muy frecuente. Nuevos convenios, ajustes de los ya vigentes, negociaciones y eventuales “imprevistos” actualizan esa necesidad de intervención.

Desde el desarrollo hasta el lanzamiento, seguramente se habrá transitado un camino de prueba y error, ensayo de protocolos y demás, quizá con sus inconvenientes. ¿Tu labor en el proyecto tuvo algún sobresalto, algo que te quede como anécdota de tu participación en él?

Ya con el hecho consumado de un Satélite en órbita puede decirse que en líneas generales la Misión fue harto exitosa. En cuanto a lo ingenieril fue sobresaliente la gestión y aporte de la constructora de la Plataforma Satelital, la Empresa INVAP, de capitales mixtos. En cuanto a lo puramente jurídico, algunas anécdotas de las tantas pasan por la contribución con soluciones jurídicas –en algún caso sin precedentes-, a la materialización de las decisiones que hicieron posible esto. La contratación de un seguro para el lanzamiento de un satélite en el mercado nacional es inédita, por ejemplo.

¿Participaste en forma presencial del lanzamiento o lo viste desde Argentina? ¿Cómo describirías ese momento? ¿Qué impacto tiene para el desarrollo tecnológico espacial de la Argentina, a tu criterio? ¿Y qué impacto tuvo ese momento para vos en lo personal y profesional?

Me tocó formar parte de una comitiva de la CONAE que acompañó, desde la Casa Rosada, junto a Cristina Fernández de Kirchner, la teleconferencia que posibilitó unir a esta con el Centro Espacial de Córdoba y California (EEUU), donde se efectuó el lanzamiento. El impacto para la Argentina -y el mundo-, es científicamente inconmensurable. El posicionamiento argentino, en términos asociativos, con la principal Agencia Espacial del mundo (NASA), liderando un proyecto de los más ambiciosos, a nivel científico de observación de la Tierra, encuentra a la CONAE en una perspectiva de desarrollo más que auspiciosa. Las mediciones, las imágenes terrestres, los datos y previsiones que podrán ser obtenidas a partir de que el Satélite esté plenamente operativo, en los próximos 45 días, serán algo sin antecedentes en el mundo científico. En lo personal, y en términos de ciudadanía, representó un gran orgullo. Familiarmente se vivió con mucha expectativa, y hasta genuinamente pudimos llorar de alegría muchos de nosotros. Desde lo profesional ha sido un salto cualitativo el poder contribuir con una porción muy pequeña a un megaproyecto único en el mundo, y ejerciendo una prestación para la cual me formé durante más de 10 años de estudio. Uno se prepara y sueña con estas cosas desde muy chico pero no siempre están al alcance poder cumplirlas. Esta se cumplió, y fue muy reconfortante.

¿Cómo continúa tu trabajo en la CONAE ahora? ¿Seguirás vinculado a este tipo de iniciativas?

De hecho ya estamos trabajando en varios de los Proyectos que antes comentaba. También en el ámbito nacional la actividad es mucha y geográficamente federal. CONAE no descansa, en ese sentido, y la dinámica internacional no deja lugar para la nueva e incesante implementación de iniciativas. Por mi parte, en tanto mi aporte sea útil, estaré vinculado a este y otros proyectos que actualicen mis experiencias y prácticas de gestión profesional.

El satélite argentino

El satélite SAC-D/ Aquarius, lanzado al espacio el pasado 10 de junio desde California, Estados Unidos, en una ceremonia que fue vista por la presidenta de la Nación Cristina Fernández por teleconferencia, en la Casa Rosada, es la columna vertebral de una misión encuadrada en un programa de cooperación entre la CONAE y el Centro Goddard y el Jet Propulsion Laboratory (JPL), ambos de la NASA.

Su objetivo científico está orientado a obtener nueva información climática a partir de las mediciones de salinidad y una nueva visión de la circulación y procesos de mezcla en el océano, y así como detectar focos de alta temperatura en la superficie terrestre para la obtención de mapas de riesgo de incendios y humedad del suelo para dar alertas tempranas de inundaciones.

En Argentina fueron desarrollados cinco de los instrumentos que lleva la misión: un radiómetro, una cámara de alta sensibilidad para la observación nocturna, un instrumento de recolección de datos y un experimento tecnológico para una futura misión satelital. Los dos restantes fueron aportados por Italia y Francia.

Los ocho instrumentos que lleva a bordo el satélite conforman un verdadero observatorio dedicado al estudio del océano y de la atmósfera terrestre. Mediante la obtención de datos de salinidad del mar, su temperatura superficial, vientos, presencia de hielo y contenido de humedad en la atmósfera, se podrá mejorar el conocimiento de la circulación oceánica y su influencia en el clima del planeta. Recopilará también información sobre el desprendimiento de los hielos en las zonas polares, la humedad de los suelos, los focos de incendio y la temperatura de las aguas del mar, un dato de particular interés para la actividad pesquera.

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