La derecha en Francia, debilitada y cerca del estallido

La derecha en Francia, debilitada y cerca del estallido

La peleada elección de Copé a la presidencia de la Unión para una Mayoría Popular dejó al partido fracturado; críticas del ex premier Fillon

Por Luisa Corradini |

PARÍS.- Como mínimo es un populista, aunque muchos no dudan en calificarlo de "xenófobo". Jean-François Copé se quedó el domingo con la presidencia de la Unión para una Mayoría Popular (UMP), al cabo de unas feroces primarias que lo enfrentaron al ex primer ministro François Fillon y dejaron al mayor partido de derecha de Francia fracturado, en estado de guerra interna y al borde del estallido.

Su héroe preferido es El Zorro, "que sube una y otra vez en su caballo a pesar de los golpes de la suerte". A los 48 años, hijo mayor de una familia judía adinerada, Copé es un animal político animado por una insaciable sed de poder y se define como "una máquina de ganar".

Alentado por ese objetivo, es capaz de atravesar fronteras que la mesura política aconseja respetar. Como cuando denuncia el "racismo antiblanco" o a los musulmanes que habrían arrancado un pain au chocolat (una factura) a un chico francés porque violaba el ramadán.

Elegido por una diferencia irrisoria de 98 votos contra Fillon, el gran favorito de los sondeos, el nuevo presidente del "primer partido de Francia" (312.000 adherentes) tendrá que confrontar un inmenso desafío: definir una línea coherente frente al peligro del Frente Nacional (FN), de extrema derecha, y a la competencia de un nuevo partido de centroderecha, la UDI (Unión de Demócratas e Independientes).

Pero Copé deberá sobre todo apaciguar las profundas heridas provocadas por una campaña lamentable, marcada por acusaciones de fraude y 24 horas de cacofonía en las que ambos campos reivindicaron el triunfo alternativamente.

Al cabo de esa jornada alucinante, fue una UMP dividida en dos que emergió de las urnas; un duelo fratricida que la mayoría de los responsables del partido calificaron de "desolador" y que quisieran hacer olvidar lo antes posible.

La UMP es hoy víctima de "una fractura política y moral", declaró Fillon, después de conocidos los resultados. La violencia de esos propósitos permitió pensar en la inminente escisión del movimiento. Fillon estima haber ganado, aunque renunció a llevar el caso ante la justicia para no poner en peligro la unidad del partido.

Anoche, sin embargo, el ex primer ministro salió de su reserva para anunciar que no piensa abandonar el partido y que consagrará todas sus fuerzas "a la creación de un proyecto nacional".

Difícil imaginar un peor escenario para la UMP, el partido que llevó a la presidencia a Nicolas Sarkozy en 2007. Cuando fue creada, hace diez años, la ambición era clara: construir un gran partido conservador moderno, capaz de federar todas las sensibilidades de la derecha para resistir la presión de la extrema derecha y ejercer durablemente el poder.

Seis meses después del fracaso de Sarkozy, y al término de un duelo feroz entre Copé y Fillon, sucede exactamente lo contrario.

Al votar a Copé, la mitad de los adherentes de la UMP plebiscitaron una derecha dura, "desacomplejada", que mira "sin tabúes" hacia la extrema derecha del FN y no duda en utilizar sus argumentos para obtener votos.

Apoyando a Fillon, la otra mitad escogió una derecha sin tapujos, pero "creíble y unificadora", una derecha social y humanista, valores fundamentales heredados del viejo gaullismo.

Consciente de la tarea que le espera, Copé multiplicó en la primera jornada de su mandato los llamados a la unión y los gestos de buena voluntad hacia el campo adverso.

El nuevo presidente ofreció incluso a su rival asociarlo a la dirección del partido creando el puesto de vicepresidente. La propuesta fue desechada por Fillon y calificada de "grotesca" por su vocero.

La dramática situación de la UMP regocija a adversarios y competidores. El gobierno socialista de François Hollande tiene toda la intención de sacar ventaja de una oposición dividida y debilitada. La nueva centroderecha liderada por el ex ministro Jean-Louis Borloo no tardó en señalar lo acertado de su diagnóstico: "En Francia, es imposible que haya un partido único de derecha".

Pero fue sobre todo el FN el que manifestó el mayor regocijo: "El único partido de derecha con una estrategia clara y coherente es el FN", dijo su presidenta, Marine Le Pen. La fractura de la UMP cae como anillo al dedo para sus proyectos: hacer estallar la derecha parlamentaria y recoger los soldados perdidos o unos cuantos batallones de frustrados y desorientados.

Para miles de militantes de la UMP, el único ganador del "campo de ruinas" dejado por el duelo entre Fillon y Copé es Sarkozy, a quien consideran el único recurso para salvar a una derecha totalmente desorientada.

De derecha y "sin complejos"

El "hombre fuerte" de Sarkozy

Desde 2010 era el secretario general del partido

Vocero de Raffarin

Entre 2002 y 2005 había sido vocero del premier Jean-Pierre Rafarin

Diputado "chiraquista"

Cuando aún no existía la UMP, Copé fue diputado del partido de Jacques Chirac entre 1995 y 1997

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