El deplorable estado de las cárceles de Neuquén

La Asociación Pensamiento Penal realizó un informe sobre la situación carcelaria en nuestra provincia. Observaciones, deficiencias y recomendaciones luego de un estudio minucioso sobre el funcionamiento del servicio penitenciario de Neuquén.
Tras el asesinato de Cristian Ibazeta, se realizó una verificación en tres cárceles de la provincia, entre las cuales se encuentran la U11 de esta capital, la U22 de Cutral Có y la U32 de Zapala. El Secretario General de la Asociación, Nicolás Laino, fue el encargado de recorrer estas unidades de detención masculinas, en compañía de jueces de cámara, observando y escuchando las deficiencias que luego volcaría en el informe.

Si bien se efectuó un análisis minucioso de cada una de las falencias de las unidades, la Asociación Pensamiento Penal pudo reunir las deficiencias comunes expresando que las tres “adolecen de serios defectos que ponen a la provincia en situación de violación de los compromisos internacionales asumidos en la materia”.

Entre ellas, menciona la falta de higiene en los sitios en donde las personas privadas de su libertad se encuentran, incluyendo la escasa y “casi nula” provisión de elementos para el aseo por parte de las instituciones, detectándose además la presencia de ratas, pulgas y cucarachas.

También se resalta una “defectuosa iluminación artificial”, tanto en las celdas como en las zonas comunes de los pabellones y el “escaso ingreso de luz natural” por las ventanas de las celdas que dificultan también la ventilación. Gran parte de los vidrios de las ventanas, destacaron, se encuentran rotos, exponiendo a quienes se encuentran allí alojados a las bajas temperaturas en invierno. Sobre esto último, indican que hay “serios problemas de funcionamiento de las calderas” que calefaccionan las unidades.

Con respecto a las instalaciones sanitarias en las celdas, destacan que hay pérdidas de agua en las piletas, “inodoros que no son más que agujeros en el suelo” y “duchas que consisten en caños que salen del techo”. Además, señalan que en general no se provee agua caliente.

Desde la Asociación, resaltan la “ausencia de colchones ignífugos” y la “falta de suministro de colchones y frazadas por parte de las autoridades penitenciarias, lo que en la práctica implica que sean los familiares quienes deban proveerlos”.

Se refieren en el informe también a las malas condiciones de los sitios utilizados para las “sanciones de aislamiento”, enfatizando en su gravedad por “un régimen de revisión de sanciones que no admite la intervención jurisdiccional y de la defensa de manera oportuna, esto es, antes la ejecución de la sanción”.

La Asociación Pensamiento Penal destaca la ausencia de defensores y de jueces especializados en la ejecución de las penas y su escasa presencia en las unidades. También resalta que las requisas a las y los familiares que van a visitar a las personas privadas de su libertad son “absolutamente violatorias de la dignidad humana y de carácter altamente aflictivo”. Sobre esto último, indican que los lugares de encuentro entre los detenidos y sus visitas no son adecuados, encontrándose los existentes en “condiciones desastrosas”. Además, las unidades carecen de salas para visitas íntimas debiendo estas realizarse en celdas sin privacidad.

El informe critica que se alojan conjuntamente a los procesados y a los condenados. Resalta que no existe (o existe en su mínima expresión y no es remunerado) el trabajo carcelario, remarcando que faltan talleres de formación en artes y oficios “que puedan facilitar la reinserción de los internos en el mercado laboral una vez egresados de la cárcel”.

Destacan también que las horas destinadas a esparcimiento y actividades recreativas son pocas en comparación con las de encierro y ocio.

La Asociación comprobó que el nivel de asistencia médica es también escaso, que hay personal de enfermería durante el día pero no hay

Visita “fallida” de diputadas y diputados a la U11 – 8300web (Jorge Ariza)

nadie que pueda atender urgencias durante las noches. Sobre esto, destacó que faltan móviles para llevar a las personas detenidas a consultas médicas a hospitales, generando esto que se pierdan turnos. No existe la posibilidad de acceder a un tratamiento psicológico.

Para concluir, el informe expresa que los alimentos que se proveen a los detenidos son pocos y de baja calidad.

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