Un departamento en París, el palacio presidencial de Hollande

Un departamento en París, el palacio presidencial de Hollande
El presidente electo quiere seguir viviendo en su piso de 120 metros. Dudas de expertos en seguridad.

Rue Cauchy N° 8, el nuevo palacio del Elíseo de François Hollande. En el quinto piso de este edificio moderno del Barrio 15 de París, muy cerca del jardín en homenaje a las Madres de Plaza de Mayo en el parque Citröen, vive y quiere seguir viviendo el nuevo presidente electo francés.

Un departamento normal para un presidente “normal” .

Allí alquila desde 2007, cuando se separó oficialmente de la entonces candidata presidencial Ségolène Royal y se fue a vivir junto a Valerie Trierweiler, su nueva compañera y periodista de Paris Match . Su contrato finaliza el último día de mayo. Pero es su deseo quedarse, al menos si los vecinos no se sienten molestos con las medidas de seguridad que implica su presencia.

Dos dormitorios, dos baños, un gran salón y un balcón que da sobre el jardín interior es todo lo que tiene este banal departamento de 120 metros cuadrados, a una cuadra del río Sena.

Allí durmieron la noche de la victoria, después de volver a casa de la plaza de la Bastilla. Su departamento en Tulle, donde es presidente regional, es un austero estudio, con mobiliario espartano como un estudiante.

Los vecinos vieron crecer las medidas de seguridad en los últimos días, a medida que se acercaba el fin de la campaña. Pusieron unas vallas para impedir que los fotógrafos abrumaran al presidente electo, que siempre ha tenido amigables y distendidas relaciones con la prensa. Hasta ahora, todo va bien entre la copropiedad y Hollande.

Clara, la portera del edificio, cuenta que llegaron a vivir con Madame Trierweiler cuando él era el secretario del Partido Socialista. “Después él se hizo candidato y ahora, presidente. Pero nada cambió en relación a la vida de este edificio”, señaló a la prensa, que llegó en masa para ver la casa del presidente electo.

Hollande “saluda a todos los vecinos, pide disculpas cuando atraviesa el hall que acabo de limpiar”, explicó Clara. “Es un residente como los otros”, agregó.

Hasta ahora, no hay medidas especiales de seguridad en el edificio, salvo los típicos códigos que tienen todas las copropiedades francesas.

El domingo, la portera lo esperó levantada hasta las 2 de la mañana para felicitarlo y entregarle un ramo de rosas a Valerie. “Le pregunté al señor Hollande si se quedaría acá. Me respondió que le encantaría pero que no es cuestión de provocar complicaciones a la copropiedad”, contó.

Los expertos en seguridad del Estado ya han visitado el departamento y han descubierto que el edificio es mucho más difícil de volver seguro que el “hotel particulier” de Carla Bruni, donde vivía el presidente Nicolas Sarkozy. Hay demasiados vidrios y pasillos en esta gran copropiedad.

Es altamente probable que, por esa razón y al menos temporariamente, hasta que encuentren un edificio o casa que la seguridad no vete, el presidente electo resida desde el 15 de mayo, día de su asunción al poder, en el palacio del Elíseo. Valerie está a cargo de la manutención de sus tres hijos adolescentes y quiere seguir trabajando como periodista, ya no política sino cultural, para reafirmar su independencia “y no depender del Estado”. Un rol difícil cuando uno es, al mismo tiempo, la primera dama de Francia, y casi imposible si uno vive con el presidente de la república, en el palacio del Elíseo.

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