Más denuncias contra el Promeba

Treinta vecinos del barrio Villa Germinal radicaron una nueva denuncia contra el Programa de Mejoramiento Barrial y dos empresas constructoras por los deficientes, o incompletos, trabajos que realizaron en sus viviendas.
Las empresas a cargo de los trabajos eran Ulima Construcciones y Tito Construcciones. Ambas "desaparecieron" antes de terminar las obras y los inspectores del IPAV nunca fueron a controlar las casas, según los vecinos.

El presidente de la comisión vecinal, Sergio Guiñazú, y dos vecinos de Villa Germinal, Esteban Dupó, y Arnaldo Rojas, concurrieron ayer a la Fiscalía de Investigaciones Administrativas para radicar las denuncias de 30 casos de irregularidades detectadas en las casas del barrio y certificadas por un maestro mayor de obra. Según contaron, los problemas son muchos, muy groseros, y comprenden desde trabajos a medio hacer hasta aquellos que están mal hechos. A ello se suma que las empresas "desaparecieron" antes de fines del año pasado, dejando la mayor parte de sus trabajos inconclusos.

Denuncias.

"Vengo a acompañar 30 denuncias que han realizado los vecinos porque hemos contratado un maestro mayor de obra que está viendo casa por casa, y hasta el día de hoy no ha encontrado una casa que esté bien hecha", aseguró Guiñazú en diálogo con LA ARENA en el hall de entrada de la FIA.

"Lo que pide la gente es que le hagan el trabajo que le tienen que hacer, y bien hecho", reclamó. "Para eso se derivó cierta cantidad de dinero, que según (Julio) Rojo era de 29.000 pesos por domicilio", acotó. Julio Rojo era el anterior titular del Instituto Provincial Autárquico, órgano provincial que tiene a su cargo la ejecución de este programa nacional financiado con un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo.

El Promeba es un programa de índole nacional que en La Pampa lo ejecuta el Instituto Provincial Autárquico de la Vivienda. El responsable en la provincia es una persona de apellido Fernández, quien tomó el lugar luego de la renuncia de su antecesora, la señora Marta Pérez.

"Es una vergüenza lo que están haciendo", reiteró Guiñazú, sorprendido de la baja calidad del trabajo. "Yo quisiera que ustedes, los periodistas, vayan y vean casa por casa lo que han hecho. Hay baños que le han sacado todo y la gente tiene que ir con un tacho".

El control de obra lo debería realizar el IPAV a través de sus inspectores. "Pero en este caso -aseguró-, los inspectores de obra no han existido". A su vez, el coordinador se niega a ir al barrio aduciendo que teme sufrir alguna agresión, según contó el presidente de la CV. "La gente de Germinal es muy honesta, muy trabajadora, no lo va a agredir pero se va a quejar como corresponde, porque es una vergüenza lo que han hecho", reiteró.

Pruebas.

Meses atrás, los vecinos y la comisión vecinal presentaron una denuncia similar ante la FIA contra la empresa Inarco, firma encargada de hacer la parte pública -fuera de las viviendas- de las obras contempladas en el Programa de Mejoramiento Barrial. Esa denuncia administrativa se convirtió en una denuncia penal, camino que posiblemente siga la presentación de ayer, según estimaron los denunciantes. "Pensamos que va a seguir los mismos pasos, porque las pruebas están a la vista", vaticinó Guiñazú.

"Ahora estamos siguiendo otras 30 viviendas más, porque ese es el presupuesto que nos alcanza para pagarle al maestro mayor de obra. Y lo que se encuentre, lo iremos a presentar, la irá a presentar la nueva comisión o los vecinos en particular".

"Da asco lo que hicieron"

"Da asco lo que hicieron", sostuvo Arnaldo Rojas, que vive sobre la calle Maestros Salesianos de Villa Germinal. "El revoque fino en el comedor parece un bolseado. En el baño, vos apretás el botón del inodoro y sale por la rejilla. Las canillas ya no andan. Tenemos que bañarnos con agua fría porque tenemos gas conectado pero Camuzzi no habilita porque no llevan los planos para habilitarlos. Hicieron un hueco y dejaron destapado todo. Un desastre", sentenció.

"En mi casa no hicieron nada, porque los eché", afirmó Esteban Dupó, que vive sobre Raúl B. Díaz y es albañil. "Pusieron el piso del comedor pero lo terminé yo. Las puertas las terminé poniendo yo porque ellos no sabían ponerlas porque estaban torcidas, no cerraban. Un día me enojé y los eché. Yo soy albañil. ¿Ustedes me van a enseñar a mí? No, ya hace unos cuantos años que hago esto y ellos no sirven ni para peones. De mi bolsillo tuve que poner plata para terminar el baño", enumeró, muy enojado, el denunciante.

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