Los abortos inducidos con pastillas son una situación recurrente en General Pico. Fuentes sanitarias confiables explicaron que las mujeres acuden a los centros de salud, sobre todo del ámbito público, con una hemorragia causada por una droga que adquieren de manera ilegal.
El Oxaprost es el nombre bajo al cual se conoce este medicamento, que tiene como componente principal el misoprostol, que se vende bajo receta para evitar inflamaciones. El efecto que produce son contracciones, por ese motivo dentro de la medicina se utiliza para inducir el parto. Pero, fuera del uso controlado por los médicos, hay una tendencia local por parte de las mujeres, de diferentes edades y grupos sociales, a incorporarlo como un método abortivo. Esto no es una novedad, desde 2004 que diferentes instituciones vinculadas a la salud como la Asociación Argentina de Ginecología y Obstetricia Psicosomática, aseguraron que no hay cifras exactas pero el aumento existe y es innegable.
Una doctora consultada explicó que son pocos los casos en los cuales se encuentra la pastilla dentro del sangrado que produce la hemorragia, pero que el mayor signo que hubo una interrupción intencional del embarazo es la actitud de las mujeres. Las pacientes ingresan en la guardia con una pérdida, pero no demuestran preocupación por preservar la vida de su bebé en gestación.
Incógnita.
Cómo adquieren las pastillas es la incógnita, ya que la droga está bastante controlada. Desde el Ministerio de Salud de La Pampa explicaron que es un producto "vigilado y con venta bajo receta". También aclararon que los controles, en las más de 200 farmacias que hay en la provincia, se llevan a cabo mediante un muestreo de las facturas de compra y las recetas archivadas. Esta área gubernamental confirmó que no existe registro de una violación a las normativas que restringen la venta libre del Oxaprost.
A esas medidas de control se suman las inspecciones que lleva a cabo, en forma paralela, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat).
En un rápido sondeo llevado adelante por LA ARENA por media docena de farmacias piquenses, las respuestas fueron similares: no trabajan ese medicamento o, si lo tienen, sólo lo entregan con la receta médica correspondiente.
Sin embargo, como ya se ha comprobado en varias provincias, el consumo del misotropol se extiende por debajo del comercio legal de medicamentos y es ofrecido incluso por internet. El codiciado blister de 16 pastillas cuesta más de 300 pesos en una farmacia, pero las fuentes consultadas comentaron que la desesperación de las mujeres por adquirirlas fuera de la ley les puede significar más de 100 pesos por comprimido.
Peligros.
Los peligros de adquirir una pastilla de manera ilegal son: que no hay seguridad sobre las condiciones en que fue almacenada, tampoco es posible comprobar que no esté adulterada y no hay indicaciones médicas para asegurar un uso correcto.
Un trascendido explicó que los casos de mujeres que usaron Oxaprost, no son todos iguales. Algunas tienen hemorragias importantes y pueden tener hipertensión y sufrir desmayos. Uno de los relatos, de la fuente consultada, fue sobre una paciente que utilizó ocho pastillas al mismo tiempo y aún así no logró terminar con su embarazo. Otro especialista, en tanto, analizó que hay consecuencias más graves como una infección o la realización de un legrado de emergencia que termine afectando la fertilidad de la paciente.
Por último, no hay denuncias y se desconoce quiénes venden ilegalmente las pastillas, pero profesionales de la salud y vinculados al ambiente farmacéutico reconocen que en lo oculto este es un método abortivo muy difundido.
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