Una veintena de familias son perjudicadas por la colocación de una tranquera que impide el libre tránsito a sus propiedades y dejó aislada a una escuela, a la cual no pueden llegar los alumnos. Acusan a habitantes de otra Sección de querer robarles sus campos.
La colocación del cerco, interpretado como el primer paso para “el robo de tierras”, provocó también que dos escuelas quedaran de un lado y parte de sus alumnos en otro evidenciando de esta forma un severo problema social.
En la comisaría del paraje Lomas de González, con jurisdicción en aquella parte de la provincia, llegó un aluvión de denuncias de pequeños productores que temen la pérdida de sus propiedades.
“Nos quieren sacar las tierras por eso alambraron lugares donde siempre fueron de uso común”, dijo Mamerto Lapuente, una de las personas damnificadas por la acción de un grupo de personas a las que menciona conocer.
Los principales acusados son dos hermanos, Juan y Pedro Cuenca, quienes desde hace algunas semanas desplegaron peones cargando postes y alambres con el fin de empezar a cerrar distintos sectores de un campo de más de 200 hectáreas “sin ser los dueños”.
Una movilización ocurrida ayer a la mañana motivó la urgente presencia de efectivos policiales de la Unidad Regional I, encabezados por su jefe, el comisario mayor Héctor Antonio Souto.
El funcionario escuchó a los habitantes de la zona y dio instrucciones a personal a su cargo para que recibieran formalmente las denuncias de los afectados. Su presencia también sirvió para evitar cualquier tipo de desmanes ante un clima de tensión.
El punto de conflicto está ubicado a unos 3 kilómetros hacia el Sur de la Ruta Provincial 5 y a unos 40 de la ciudad de Corrientes.
Domingo Benítez, un hombre de más de 70 años y poblador de Garabatá de toda la vida, le dijo a época que los Cuenca intentaron apoderarse de parte de su terreno y tanto él como su esposa, el día viernes 25 de mayo, debieron resistir e impedir el despojo. “Vinieron y entraron sin permiso, con papeles sin valor. Nuestras familias siempre vivieron acá. Estamos desde hace más de 100 años. Esto nos corresponde porque tengo los documentos; lo que nos quieren hacer es malo”, señaló el septuagenario, visiblemente preocupado.
“De un día para otro cerraron el camino, pusieron una tranquera con candado y nosotros quedamos encerrados. De un lado hay como once familias y del otro unas diez”, explicó Lapuente, quien además se refirió a los trastornos que genera quedar de pronto sin un camino y ninguna alternativa de paso.
Otro rehén de esta situación es Florencio Gómez, una persona de 65 años que trabaja de la siembra y ha quedado del lado opuesto a la ruta, a la que no puede llegar sin primero, insólitamente, “tener que pedir permiso”.
“Nunca, pero nunca tuvimos un problema así. Ahora se nos aparece esta gente y más o menos ya nos quieren echar. Por eso hago la denuncia y porque yo sé que la parte que alambraron no les pertenece”, señaló Gómez.
El cierre del camino de uso público generó agudos percances en alumnos, directivos y docentes de los establecimientos escolares número 285 de la Tercera Sección y 859 de la Cuarta Sección, quienes ante este panorama deben hacer malabares para llegar a destino.
Los Cuenca habitan la Cuarta Sección y ayer estuvieron presentes durante el procedimiento policial, en el cual los denunciantes ratificaron sus dichos con el evidente temor de perder lo que les corresponde en forma legítima.
El punto a resolver en lo inmediato es el de la habilitación del camino y de esta forma hacer que las familias de la zona vuelvan otra vez a quedar comunicadas sin inconvenientes de por medio.
Desde la fuerza de seguridad provincial mencionaron ante este diario que las actuaciones serán informadas a la Fiscalía y al Juzgado de Instrucción en turno, órbitas desde las que seguramente ordenarán los pasos a seguir.
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