Denuncian que una obra social

Osperyhra no se hace cargo de la atención que requiere una niña discapacitada, afirmó su madre. La menor, como no cuenta con los elementos ortopédicos que necesita, tuvo que interrumpir la escolaridad y su estado físico se deteriora progresivamente.
A raíz de la severa discapacidad que sufre desde que nació Priscila Abigail González (tiene 11 años), afrontar cada día es desde hace tiempo un verdadero desafío para Fabiana Andrea Báez, quien también es madre de un niño más pequeño.

Al referirse a los difíciles momentos por los que está atravesando, la mujer, tras comentar que "mi hija sufre parálisis cerebral, retraso psicomotriz grave, cuádruple espasticidad, epilepsia, asma y otitis crónica", dijo que "a pesar de que se presentaron tres recursos de amparo exigiendo la cobertura total de las prestaciones, hace 6 meses que la Obra Social del Personal de Edificios de Renta y Horizontal de la República Argentina (Osperyhra), a la cual está afiliada, no cumple con su obligación de brindarle asistencia; no sólo me suspendieron la rehabilitación sino que le deben dinero al acompañante terapéutico y a la Clínica que la atendía; tampoco pagaron una multa de 10 mil pesos que les aplicaron", afirmó.

Más detalles

Báez dijo luego que "desde Buenos Aires me informaron que hace 3 meses depositaron un cheque de 200 mil pesos para comprar una silla de ruedas especial y el sistema de bipedestación progresivo que necesita para estar parada, pero hasta ahora no he recibido ninguno de esos elementos razón por la cual la nena está acostada permanentemente; como pesa unos 40 kilos, levantarla me resulta muy difícil; no tengo cómo trasladarla, por lo cual tampoco me puedo mover de mi hogar, esto hace que todos vivamos encerrados", lamentó. Más tarde señaló que "la silla que me enviaron no es la que ella necesita para poder ir a la escuela especial Nº 513; debe usar una postural de cuadro fijo y contar con un sistema de reclinación tilt; también precisa un nuevo corsé termoplástico bivalvado -el que tiene le queda chico- que le permita estar sentada; asimismo, recibir en su domicilio sesiones diarias de kinesiología".

Finalmente sostuvo que "no sólo me veo obligada a obtener la medicación mediante el sistema de reintegro, algo que muchas veces me resulta difícil de cumplimentar por falta de dinero, sino que me entregan pañales que no son los apropiados".

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