Llegó la primera demanda contra el gobierno hondureño de Porfirio Lobo a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). La Asociación de Jueces por la Democracia de Honduras y el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional presentaron esta semana una denuncia por el despido “arbitrario e ilegal” de cuatro jueces hondureños y un defensor del Pueblo, opuestos al golpe de Estado. Los magistrados fueron removidos de sus cargos el 5 de mayo pasado por orden de la Corte Suprema del país centroamericano, sin previo juicio ni investigación.
Dos de los jueces despedidos habían participado en marchas de la resistencia durante los meses de la dictadura dirigida por Roberto Micheletti, otro había condenado el golpe durante una conferencia académica. La jueza, por su parte, había presentado de oficio un recurso de amparo constitucional en contra de la expatriación del presidente Zelaya.
“Por eso, aunque la Convención Americana sobre Derechos Humanos establece que la CIDH funge como una instancia complementaria a los sistemas nacionales de protección, en este caso la falta de independencia e imparcialidad de la Corte Suprema de Justicia pone en entredicho la posibilidad de agotar alguna instancia judicial en Honduras”, argumentaron las dos organizaciones querellantes.
La demanda no incluye ningún cuestionamiento explícito al golpe de Estado contra Zelaya ni a las violaciones sistemáticas a los derechos humanos que cometieron la dictadura y el posterior gobierno de Porfirio Lobo, electo bajo un clima de opresión y persecución política. No obstante, las dos organizaciones de juristas y abogados que firman la acusación repudiaron abiertamente el golpe el año pasado.
Por eso, eligieron la fecha del 6 de julio para presentar el escrito en San José. Ese día se cumplió un año del primer asesinato de la dictadura de Micheletti.
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