Vecinos reclaman por el ruido permanente, el olor a gasoil y el humo que generan en el ambiente.
El presidente del Centro Vecinal del barrio Piloto, Luis Alberto Trejo, expresó que el ruido de los motores alteró la vida de los vecinos: no es posible la concentración para trabajar o estudiar; aumentaron los casos de inseguridad porque no se escucha cuando los vecinos gritan por auxilio; sufren por la permanente vibración de puertas y ventanas y tienen que vivir encerrados porque no es posible salir a la calle.
Además, el permanente olor a gasoil -combustible que alimenta a los generadores- y el humo que se genera en la zona, porque la chimenea es muy baja, dificulta la convivencia en la mayoría de los barrios de la zona norte.
Trejo comentó que desde hace tres años comenzaron a elevar distintos reclamos al ENRE pero nunca obtuvieron respuestas. Días pasados, el intendente de la Capital, Ricardo Guzmán, estuvo en el barrio y pudo experimentar el "infierno", tal como lo definen los vecinos.
María Muñoz de Luna, vecina de la zona, agregó que la situación llegó a tal extremo que hay personas de avanzada edad que debieron ser internadas por estrés. Asimismo, mencionó que al tratarse de una zona universitaria dificulta el estudio de los jóvenes.
Por sugerencia del intendente Guzmán presentaron una nota de reclamo con la firma de las familias de la zona. También la concejal Griselda Gaetán se comprometió a buscar alguna solución.

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