El vertedero controlado está repleto de residuos, que emanan olores y se desparraman con el viento
El vecino, que vive a poco metros del lugar, se quejó porque las bolsas de nylon que vuelan desde el predio de cuatro hectáreas que ocupa la empresa de recolección de residuos le han provocado la muerte a una docena de vacas, así como también por el mal olor imperante en la zona y la proliferación de moscas y ratas.
Dijo que se dirigieron a Gamsur para pedir que fumiguen el sector, pero que no fueron atendidos. Y que en Zoonosis de la Municipalidad les dijeron que no pueden hacer nada porque se trata de un terreno que está fuera del ejido urbano.
Calvo es dueño de 1.200 hectáreas, de las cuales en el 2001 le vendió 80 al Municipio, que terminó pagándole menos de la mitad. El tema se está tramitando en la Justicia, donde el demandante ya obtuvo dos fallos a su favor, que disponen que les devuelvan las tierras no pagadas y una compensación por el usufructo de más de ocho años.
El denunciante puntualizó que además de no haber podido cobrar la totalidad del campo cedido al Municipio y tener que soportar el nuevo basural que allí se generó, le toca pagar los impuestos provinciales del predio, debido a que nunca se hicieron las escrituras, ni las subdivisiones que le había prometido el gobierno de Alberto Cantero.
La montaña de residuos se ve desde el frente mismo del denominado vertedero controlado. El horrible paisaje es bien diferente al que PUNTAL vio a principio de marzo, cuando recorrió el predio. En gran parte de la superficie, lo que era pasto y tierra ahora está repleto de desechos, que conforman una gruesa capa por encima del piso firme.
La mayoría de los respiraderos -a través de los que se ventean los gases que produce la descomposición de la materia orgánica- con que contaba el enterramiento han sido tapados por la basura. Y las bolsas de nylon pululan por la zona.
"Somos los propietarios de esas tierras desde 1921. Hemos vivido tranquilos hasta el 2001, cuando se les ocurrió usar parte del campo. Hemos tenidos miles de problemas, pero esto ya es el colmo. No se puede soportar más, hay mal olor, vuelan las bolsas plásticas, se ha llenado de moscas y ratones, y se ha contaminado el agua", dijo Carlos Calvo, al tiempo que agregó: "El enterramiento andaba más o menos bien, pero desde hace un tiempo empezaron los problemas. Nosotros vemos que la montaña de basura crece y que ya no entran los camiones con tierra, para hacer el enterramiento".
"Hemos ido a reclamar a Gamsur, pero ya ni siquiera nos reciben. Y - Marcelino- Carranza, de Zoonosis de la Municipalidad, le dijo a mi esposa que no pueden tomar medidas contra los insectos y roedores, porque estamos en un lugar que no pertenece al ejido urbano", sostuvo.
Y siguió: "El olor, desde que comenzaron con este basural a cielo abierto, es insoportable, cosa que no sucedía cuando se venía haciendo el enterramiento".
Calvo enfatizó: "Nosotros estamos siendo totalmente perjudicados. Nuestros empleados antes de sacar los animales a los lotes deben salir primero recoger las bolsas que trae el viento, porque ya se nos han muerto varias vacas".
"Lo que pedimos es que vuelvan a trabajar con las fosas y pongan los aislantes como era antes. El enterramiento es lo que corresponde que hagan. No puede ser que nada más vengan y depositen la basura, como hacen ahora. Es un desastre ambiental. Hay moscas comunes y de las otras que pican, que comenzaron a pulular por la presencia de esa basura, eso es así desde que no hay enterramiento. Antes no teníamos estos problemas", indicó.
Su esposa, María Teresa Calvo, acotó: "Dicen que van a vender la empresa libre de pasivos, cuando a nosotros no nos han pagado, y que le cederían al comprador el predio, que no es de ellos, porque no tienen escritura".
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