Denuncian a las fábricas por cupos en aceites, harinas y azúcar

Representantes de supermercadistas chaqueños denunciaron ayer que el establecimiento de cupos y el encarecimiento del flete generaron serios inconvenientes a la hora de comercializar aceites, harinas y azúcar.“Hoy una supermercadista pide que le manden un camión y las fábricas le entregan una bicicleta”, dijo Cucher del Ecónomo.
Aparentemente las fábricas de estos alimentos condicionaron la entrega de productos al pago de los subsidios acordados con el gobierno nacional, estableciendo cupos para cada provincia que se van liberando en la medida que cobran las cifras convenidas.

El propietario del Ecónomo, Alberto Cucher, explicó que “hoy una supermercadista pide que le manden un camión y las fábricas le entregan una bicicleta para que puedan atender una demanda creciente”.

Pero no es el único problema que sufre el comerciante, también debe ingeniárselas para recuperar el 14 por ciento de pérdida que tienen cuando venden un envase de aceite en la provincia.

Resulta que las aceiteras ofertan el producto al mismo precio que figura en la etiqueta impresa en fábrica, el mismo que se debe ofrecer al público. Es decir que no existe margen de ganancia para el supermercadista.

A su vez el comerciante chaqueño tiene que pagar el flete, que subió un 150 por ciento en los últimos meses. “Nosotros pagábamos para traer mercaderías desde Buenos Aires 2.800 pesos, hoy, si conseguimos un camión, nos cuesta unos 7.800 pesos, además tenemos que esperar tres días porque no hay combustible”, señaló Cucher.

En los locales más chicos la situación es peor porque por el volumen de operación no pueden comprar en la planta y deben recurrir a un mayorista que no está alcanzado en el acuerdo de precios.

Al no formar parte del trato, este eslabón de la cadena de comercialización puede trasladar sus costos al precio final, cotizando el aceite por arriba de lo que figura en la etiqueta. En cambio el empresario pyme debe vender al valor pactado, es decir más barato de su costo.

Si el supermercado pyme viola la tarifa oficial es sancionado inmediatamente más allá de que el costo que tiene sea superior a lo que determinó la administración de Cristina Fernández hace un tiempo atrás.

Este panorama los empuja a transitar el camino del desfinanciamiento hasta que se puedan sincerar los precios; cuando este ocurra los consumidores deberán pagar el doble y más por el mismo producto.

Falta harina

“Harina subsidiada directamente no hay”, sostuvo ayer el vicepresidente de la Cámara de Supermercados del Chaco, Miguel Simmons, cuando graficó la situación que se vive en la provincia.

A su vez los referentes del sector aceptaron que las buenas gestiones de la provincia rindieron sus frutos para poder conseguir harina económica destinada a los productos de panadería.

Sin embargo el consumidor debe arreglarse con la molienda que hay y al precio que está en la góndola. “No hay alternativas”, sentenció Simmons.

Azúcar cara

El otro producto escaso es el azúcar que además sube de precio cada 10 días, llegando al costo promedio a 5 pesos, algo impensado pero posible tomando en cuenta el desorden de la economía argentina.

En casi todos los supermercados se restringe la venta a 5 kilos por persona, en otros a dos y hay quienes limitan a un paquete por comprador, otro signo de que la crisis en esta oportunidad es bastante amarga.

Fuente: Diario Norte

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