Según la Auditoría General porteña, el Gobierno de la Ciudad "dilapidó" 49 millones de pesos en obras de ampliación de la red de subtes.
En 2009, durante la primera gestión de Mauricio Macri, se anunció el desfinanciamiento de las obras del subte y se pararon al poco tiempo de haberse contratado e iniciado.
Para retomar las obras paradas, la administración porteña reconoció en conceptos de “mayores costos” a las empresas constructoras 28.486.487,28 pesos en el caso de la línea A; 9.584.187 para la B; y 11.270.748,74 para la H, totalizando los 49.341.423,02, según consta en el análisis de la Auditoría.
En otro informe presentado en estos días, Rafael Gentili, diputado porteño por bloque Proyecto Sur, advirtió que “la mala administración y planificación conlleva demoras en la ejecución de las obras, y por lo tanto mayores costos, que beneficia solamente a las empresas constructoras”.
En ese sentido, precisó que el Ejecutivo porteño, luego de tomar deuda en 2009 por 1.800 millones de pesos para retomar obras paradas por el mismo Macri de la Línea A, B y H, y en 2010 por otros 1.400 millones, “informó que no podía ejecutar dicho monto”. Asimismo, el Legislador de Proyecto Sur señaló que “los fondos se redireccionaron para la ejecución de obras menores de pasos bajo nivel y pavimento, entre otras”.
El Legislador puntualizó que en el caso de la línea H, “con la excusa de expropiar tierras para la construcción de estaciones, forzando los proyectos de arquitectura e ingeniería, se ponen a disposición valiosas tierras, a costa del dinero de los porteños, para negocios inmobiliarios privados”.
A su vez, Gentili remarcó que “en el diseño de las estaciones se prevé la construcción de los accesos en espacios parcelarios de propiedad privada y no su instalación en el espacio público, como históricamente se realizaron, generando perjuicios para vecinos y comerciantes”.

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