Se trata de 24 familias que viven en el barrio La Herradura, en el acceso a Mar del Plata por ruta 226, de las cuales, 3 se encuentran en “grave” situación: al igual que la mayoría, residen en casas de chapa y cartón, sin ningún tipo de servicios, pero cada una tiene al menos dos chicos con bajo peso.
“Hay una nena de 10 años que pesa 8 kilos; los chicos lloran de hambre”, advirtió una militante de la agrupación “Por la nueva Argentina” que se dedica a repartir alimentos entre los más necesitados. Noemí Sosa vive en el barrio Florentino Ameghino, trabaja en una cooperativa social y milita en la agrupación “Por la nueva Argentina”. Su situación -como aclara de entrada- “no es buena”: tiene 6 hijos y está sola, aunque eso no le impide dedicarse a tratar de ayudar a “los que están peor” que ella. Por eso, se ocupa de repartir entre los sectores más postergados los alimentos y las donaciones de ropa o colchones que consiguen a través del espacio que lidera Alejandro Baragiola. Pero este sábado estaba enojada, y mucho: hacía algunas horas había recorrido las casillas del barrio y regresó a su casa desesperada, y sin los apenas 20 pesos que tenía en el bolsillo, con los que pensaba comprar un saché de leche para sus pibes. Es que no pudo soportar ver a otros nenes -quizás de la edad de los suyos- “llorar de hambre” y no dudó en usar los únicos dos billetes que tenía para comprarles pan. “Esta gente no tiene absolutamente nada; los chicos lloran porque tienen hambre y acá, desde que pasaron las elecciones, no aparece nadie”, aseguró en diálogo con 0223.com.ar. Según Noe, como la conocen todos, de las 24 familias que hay en el sector, son 3 las que “están más afectadas”. “Tienen 4, 5 y 7 niños menores, de los cuales 2 tienen bajo peso. Hay una nena de 10 años que pesa 8 kilos”, advirtió. Lógicamente (o no), los chicos no reciben ningún tipo de asistencia médica: la única unidad sanitaria del sector, ubicada en Ameghino, “está hermosa, pero no tiene médicos”. “Estas personas ni siquiera tienen documentos para poder cobrar la Asignación Universal; es desesperante como sobreviven”, manifestó. En ese sentido, Sosa denunció que “desde hace 3 meses” la Secretaría de Desarrollo Social de la Comuna, a cargo de Fernando Gauna, “no baja absolutamente nada de mercadería”. Inclusive, sostuvo que en la zona “hay manzaneras que reciben leche pero la venden en la plaza”. “Estamos tratando de movilizarnos, de hacer algo, pero están totalmente solos y se nos hace muy difícil”, lamentó. Y pidió la “urgente” intervención del gobierno municipal. “Se ha conseguido ropa, colchones y demás, lo cual agradecemos de corazón, pero los chicos tienen hambre y de esta gente todos se acuerdan cuando hay elecciones, pero les hacen promesas, esperan que los voten y después se van”, sentenció.

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