Denuncian un caso de mala praxis en el hospital de Victorica

Las hermanas del fallecido acusaron a dos médicas del hospital de Victorica de no diagnosticarle un tumor en la cabeza.
“Pido que se haga Justicia, a mi hermano no se le dio una oportunidad. Quizás no se hubiera salvado pero hubiese tenido una muerte digna con atención médica”, afirmó Porfiria Dias.

José Fabián Dias tenía 39 años cuando el 2 de noviembre de 2011 falleció en el hospital Lucio Molas de Santa Rosa. Había sido internado de urgencia después de sufrir un desmayo que lo dejó en coma. Una resonancia magnética, realizada tres días antes, descubrió un tumor de 5 por 7 centímetros en la cabeza. El tumor había comenzado a manifestar los primeros síntomas un año antes, pero los médicos del hospital de Victorica no le realizaron estudios y la enfermedad avanzó hasta provocarle la muerte.

Porfiria Dias y Juana Dias son hermanas de José. En diálogo con El Diario relataron los hechos y acusaron a dos médicas del hospital de Victorica de no diagnosticar la enfermedad. “La doctora Luisa Cardoza como la doctora Adriana Marsal en un año no se dieron cuenta que él había perdido la visión, perdía peso, no tenía estabilidad, se caía”, dijeron.

“Con todos esos síntomas no se dieron cuenta de que podía ser un tumor. Era más fácil mirar para otro lado y no preocuparse por la salud de las personas”, agregaron.

Porfiria Dias contó que su hermano “a fines de 2010 sufrió un desmayo en el campo. Las personas que estaban con él pensaron que estaba muerto porque estuvo como dos horas inconsciente. Llamaron a una ambulancia, pero como demoraba lo cargaron en una camioneta. La ambulancia los alcanzó en Carro Quemado, cuando mi hermano se había despertado. Lo llevaron al hospital de Victorica donde estuvo un rato en observación y le dieron el alta”.

Dijo que “a los dos meses vuelve a sufrir otro ataque en la vereda de su casa mientras esperaba al patrón que lo pasaba a buscar para ir a trabajar. Fue atendido por la doctora Cardoza, directora del hospital de Victorica. Ahí empezó el calvario para mi hermano porque los ataques eran frecuentes”.

Durante el año 2011 José Dias comenzó a perder peso y a sufrir de fuertes dolores en la cabeza. “En una oportunidad lo trasladaron al hospital Molas. Fue atendido por el doctor Orona, al cual le solicité si por favor podía pedir los estudios con urgencia dado que los ataques eran cada vez más seguidos. De muy mal modo me contestó: ‘Lleva mi sello, con eso es suficiente’”. A pesar de esto, para realizarle un simple electroencefalograma los tuvieron a las vueltas. “¿Quién da los turnos en el Lucio Molas? ¿Quién es el responsable? Mi hermano perdió el turno para el electro por razones de trabajo dado que él hacía changas. Cuando mi hermana fue al hospital a pedir otro turno, la encargada de darlos, Elsa Cabral, en castigo, le dio para marzo de 2012”, dijo.

Comentó que “días después sufrió un ataque cuando estaba trabajando y se cayó de un andamio, lo que le provocó un corte en la cabeza. En esa oportunidad fue atendido por la doctora Fernanda Álvarez, la cual intervino para que esa mujer le diera un turno rápido. Gracias a la doctora Álvarez le dan para el 6 de octubre. El doctor Orona no lo atendió y se lo cambian para el 18 de octubre de 2011, casi un año después del primer episodio”. El electro no detectó ninguna anormalidad. Pero a los pocos días sufrió un desmayo y quedó en coma.

“La doctora Luisa Cardoza como la doctora Adriana Marsal en un año no se dieron cuenta de que él había perdido la visión, perdía peso, no tenía estabilidad, se caía. Ante todos estos síntomas los hermanos nos empezamos a preocupar. Le cuento a mi patrona, que es la secretaria del doctor Kohler. Me dice que tenemos que hacer algo urgente. Entonces ella habló con Kohler, quien muy amablemente, sin cobrar un peso, nos atiende y nos pide una resonancia. El día viernes 28 de octubre se la hacen y el domingo 30 entra en coma, falleciendo el día 2 de noviembre”, detalló Porfiria Dias.

Las hermanas del fallecido aseguraron que “la doctora Cardoza y la doctora Marsal, que lo atendieron por casi un año, jamás se enteraron de todo lo que a él le pasaba. ¿Qué clase de doctores son? Con todos esos síntomas no se dieron cuenta de que podía ser un tumor. Era más fácil mirar para otro lado y no preocuparse por la salud de las personas. No es el primer caso. La gente de Victorica no se anima a hablar”.

“Pido que se haga Justicia, a mi hermano no se le dio una oportunidad. Pasaba noches enteras poniéndose hielo en la cabeza para ver si así calmaba el dolor. Ni siquiera a un animal se lo deja sufrir de esa forma. Quizás no se hubiera salvado pero hubiese tenido una muerte digna, con atención médica. No nos olvidemos que una niña de tan solo cuatro años espera a su papá”, afirmó Porfiria.

Agregó que “a las doctoras Marsal y Cardoza les digo que no vamos a permitir que sigan dejando morir gente como si nada”.

“Cuando retiramos la historia clínica vimos que faltan hojas, porque no figuran las veces que fue atendido. Parece que en el hospital de Victorica no acostumbran a dejar asentado en las historias clínicas cuando un paciente es atendido. No vamos a bajar los brazos y vamos a pedir Justicia”, concluyeron.

Comentá la nota