La acusación la hizo la madre de una joven de 18 años, quien además perdió un embarazo por el feroz ataque de Gabriel Iñíguez. En tanto, ayer los familiares de Yohana Córdoba realizaron una marcha para pedir un “castigo ejemplar”.
El asesino de la joven Joana Córdoba, a quien matara de once puntazos al costado de la ruta que une La Florida con Beltrán, mantenía una relación paralela con una joven vecina de la occisa, a quien también sometía a constantes golpizas, a punto tal que le habría hecho perder un embarazo de cinco meses hace dos años, según se animó a denunciar anoche su madre, quien dijo: “Tengo miedo por mi hija. Ella no me quiere contar nada, pero sí me dijo que tiene miedo. No sale a ningún lado. Parece que la tiene amenazada”.
La trama secreta que rodea la brutal forma de vida de Marcelo Gabriel Iñíguez (26 años), estalló inesperadamente anoche, al término de la marcha que la familia Córdoba organizó desde la vivienda de una hermana hasta la comisaría 43ª de Beltrán.
Sonia, hermana de Joana, y Karina Sánchez, madrina, explicaron la razón de la marcha, al decir que “esto no es contra nadie, es para pedir a la Justicia que tome todas las medidas que consideren para que el asesino de Joana no salga nunca más, porque andan diciendo que se va a hacer pasar por loco para que lo larguen en dos años y nadie quiere que un asesino ande suelto en Beltrán”.
En ese momento surgió la historia de Yanina Jiménez, otra joven de 18 años de edad, que vive en la misma cuadra de la familia Córdoba, donde residía Joana, y que también mantenía una relación con Iñíguez.
Sandra, una amiga de Yanina, se hizo oír primero: “Ella (por Yanina) está mal por lo que ha pasado. Encima está embarazada otra vez. Eso que la pegaba sí es verdad. Él siempre le mandaba mensajes que ella salga a donde él estaba, que no esté con nadie, porque la iba a pegar. El día que ha venido de ver lo que le ha pasado a la Joana, ella ha confesado que el embarazo de ahora también es de él (por Iñíguez)”, tras lo cual reveló la presencia de la madre de su amiga.
Marta Arias, mamá de Yanina, confirmó los rumores: “Ella le contó al hermano, que sí, que él la pegaba y ella perdió un embarazo hace dos años, por los golpes. Si nacía, la bebita iba a tener dos años ahora. Ella está embarazada de él de nuevo. Debe ser que estaba siempre embarazada. Yo la veo sufrir a mi hija y eso me duele a mí. Está mal mi hija. Porque yo como madre no quisiera que me pase lo que le ha pasado a ellos”, afirmaba mientras estallaba en lágrimas.
Hasta ese momento, Marta había sido una persona más participando de la marcha, en forma anónima. Pero cuando surgió lo de su hija, no soportó más la angustia que la abrumaba y contó toda la verdad y el dolor de su joven hija: “Yo he venido para acompañarlos. Mi marido me decía que no, que no vaya a ser que me hagan algo. Pero yo le dije que tenía que venir. Yanina no ha querido venir por eso”.
Consultada sobre las afirmaciones de algunos vecinos de que Iñíguez habría amenazado de muerte a Yanina, para que no cuente sobre las palizas que le propinaba con frecuencia, Marta Arias expresó: “Y sí, tendrá que ser. Ella no me cuenta mucho a mí. Tiene más comunicación con su hermano mayor y con mi nuera. Ella ha salido anteanoche, pero ha vuelto porque dice que tiene mucho miedo. Entonces, yo la he abrazado y le he dicho que no tenga miedo porque nosotros estamos con ella”.
Luego confirmó que “ella tiene tres denuncias” sobre las golpizas a las que la sometía Iñíguez. Acerca de la relación que mantenía con ambas al mismo tiempo, Arias agregó: “Una vez yo le he dicho adelante de él, ‘Joana, esto no puede seguir así, porque ustedes son amigas. Pónganse de acuerdo, pónganse firme, para que puedan llevarlo preso, pero ella nunca ha querido ir con la Yanina a denunciarlo. Yo por eso digo que deben haber estado amenazadas las dos”.
Todo sucedió al término de la marcha encabezada por Héctor Córdoba (papá de Joana), Sonia (su hermana), y el resto de la familia, vecinos y amigos, que caminaron una decena de cuadras hasta llegar a la comisaría 46ª, donde fueron recibidos por el jefe de la unidad, Comisario Roberto Leguizamón, quien recibió su pedido de justicia, y dio garantías de un correcto diligenciamiento de las actuaciones de la dependencia a su cargo. l
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