Un joven denunció a efectivos piquenses que lo intimidaron con disparos de armas de fuego. El incidente ocurrió en General Pico pero fue denunciado en Santa Rosa. Inmediatamente, varios jefes recién ascendidos fueron trasladados hacia otros destinos.
Además de aquella imputación por abuso de armas, el estudiante habría acusado a los agentes policiales por destrozos e invasión de propiedad privada. En su relato de los hechos, dijo que luego de perseguir a los menores y efectuar disparos contra su persona, el patrullero siguió a los menores hasta su casa, a la que ingresaron "sin orden judicial alguna de allanamiento" y produjeron destrozos en tres bicicletas y a una gran jaula de pájaros instalada en el patio. Fuentes policiales confirmaron que varios jefes policiales de General Pico están siendo investigados por la fiscal y que se aguarda la sustanciación de la causa para saber cómo sucedieron realmente los hechos reales aquella calurosa madrugada.
Denuncia en Santa Rosa.
Si bien en la denuncia constan las identidades de los involucrados (el denunciante, dos menores de 13 y 17 años y el agente que realizó los disparos) y también la dirección del domicilio presuntamente avasallado, esos datos no serán incluidos en esta nota. De todas maneras, ya está confirmado que la discal Ruffini labró las primeras actuaciones y es para celebrar que la gravísima denuncia haya caído bajo la responsabilidad de las máximas autoridades policiales, porque es conocida la conducta corporativa de las fuerzas de seguridad, siempre reacias a investigar a sus propios integrantes. Si bien hasta ahora no hubo expresiones oficiales, comentarios recogidos entre fuentes policiales aseguran que la preocupación provocada en la cúpula policial por el incidente se reflejó en los recambios de puestos al inicio del año, que incluyeron a jefes recientemente ascendidos.
Precisamente, cuando el Comando de Jefatura informó hace pocos días los ascensos y traslados del personal policial de La Pampa, causó sorpresa el alejamiento de dos jefes de General Pico, que primero fueron ascendidos a comisarios inspectores y después, insólitamente, terminaron trasladados a "cargos menores" en la Unidad Regional I. Ellos son Javier Silvane y Pablo Gandino. El primero pasó de la Comisaría Primera a jefe de Accidentología en Santa Rosa, mientras que el segundo era jefe de la Brigada de Investigaciones de la UR II y fue designado jefe del Departamento de Inteligencia Criminal (Edaic). El jefe de la UR II, Fabio Caimari, recientemente ascendido a comisario general, habría sido el encargado de reordenar la policía norteña, instruido por la Jefatura.
Ahora, la Brigada de Investigaciones piquense quedó al mando de José Giordano, ascendido de oficial principal a subcomisario, mientras el comisario Néstor Fontán, ex jefe de Toxicomanía, fue designado, luego de ascender, jefe del Departamento Logística de Santa Rosa. Otras dependencias, como las seccionales Segunda y Tercera, mantienen sus jefes aunque habrían recibido órdenes expresas de frenar los problemas generados por el cobro de adicionales y el descontento de uniformados que no ascendieron, a pesar de contar con abultados merecimientos. También hubo traslados a la Alcaidía y a la Subcomisaría de Hilario Lagos y ya nadie niega en el ambiente policial piquense que el incidente de aquella madrugada del 17 de diciembre fue uno de los detonantes principales para los fuertes recambios producidos.
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