Una empresa contratada por el municipio realizaba tareas de refacción en la esquina de Juan Manuel de Rosas y Mariano Rodríguez, donde habitualmente se inunda el sector por las deficiencias de una obra realizada hace 5 años.
Sólo una cinta cubre el pozo de dos metros de diámetro y uno de profundidad que dejó una empresa contratada por el municipio.
Una cinta de menos de 5 centímetros de ancho que rodea el pozo con la palabra “peligro” es la única advertencia para los niños y adultos que transitan a diario por la esquina de Juan Manuel de Rosas y Mariano Rodríguez, donde hasta ayer una empresa contratada por el municipio realizaba refacciones sobre el sistema pluvial del sector.
Es una cinta que en la oscuridad poco se ve, y que no puede frenar el paso de las personas. Sin embargo, es el único aviso de peligro que se le puso a la obra que iba a reparar una empresa luego del constante reclamo de los vecinos del barrio que están cansados de sufrir las inundaciones producto de la lluvia.
El problema tiene vieja data. Hace 5 años concluyó allí la pavimentación. Sin embargo, a metros de esa esquina se realizó una especie de lomo de burro para disminuir la velocidad de los vehículos y, además, se dejó en desnivel a una de las ochavas.
Desde ese momento, y cada vez que la naturaleza azota con la lluvia, las calles se inundan y los vecinos sufren las consecuencias.
SOLUCIONES A MEDIAS
Cansados de esta situación, los vecinos reclamaron a Francisco Gutiérrez, quien hace cinco meses se hizo cargo de la vecinal. “En la última inundación la gente se nos vino encima. Entonces fuimos a ver a Maxi López (secretario de Obras Públicas) y él dice que la obra ya está hecha; que no se puede romper asfalto, ni nada. Pero el problema es que el caño de esa esquina es muy chico, y al venir tanta agua colapsa”, explicó haciendo referencia al sistema pluvial que posee tres caños de 110 milímetros de diámetro.
La queja trajo soluciones, o por lo menos intenciones, ya que hace dos semanas una empresa contratada por el municipio comenzó a trabajar en la zona. “Hicieron una zanja y la dejaron una semana sin hacer nada. Ahora esta semana vinieron, abrieron, cambiaron un metro y medio de caño y como hay agua en uno de los caños se fueron”, sostuvo el vecinalista.
La empresa se fue, pero dejó un enorme pozo que pone en peligro a los vecinos del barrio. Alrededor de dos metros de diámetro y uno de profundidad atentan contra la seguridad de decenas de niños que a diario juegan en la calle.
“Estamos cansados de pedir soluciones, ya tuvimos cuatro reuniones. Nosotros venimos insistiendo en que es una obra que estaba mal hecha; queríamos que se mantengan los niveles de las calles. Ahora dejaron un pozo enorme que es un peligro y nadie da soluciones”, se quejó Gutiérrez.

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