La fuerte inclusión social que se vivió en Chivilcoy en los últimos ocho años, a partir de la reactivación del mercado laboral con la llegada de grandes, medianas y pequeñas empresas que la dejaron a un paso del utópico 'pleno empleo', provocó que miles de chivilcoyanos que antes no tenían acceso a bienes materiales y culturales, pudieran poner un pie en el famoso consumo interno.
Estas 'crisis' que podrían calificarse como positivas si se las observa como nuevos desafíos para sostener y profundizar el modelo puesto en marcha, también tiene sus réplicas a escalas más pequeñas. Son innumerables los ejemplos que podrían brindarse en este sentido, pero uno de los más visibles y con anclaje local, ha sido la provocada por el crecimiento exponencial del parque automotor.
En el país, se pasó de fabricar 600 mil automóviles en el 2010, a casi 900 mil en el 2011. En Chivilcoy, durante ese mismo período se patentaron 1600 vehículos, subiendo un 1200% con relación al año 2002. Pero uno de los más asombrosos datos está relacionado con las motocicletas. Tan sólo en lo que va de este año, ya se patentaron cerca de 600 unidades 0 kilómetro según informaron fuentes del Registro de Motovehículos.
Este imponente número de rodados que se vuelca a las calles de Chivilcoy diariamente constituye hoy el problema de más difícil solución en materia de gestión municipal: el ordenamiento del tránsito.
Una de las primeras señales de la reactivación económica y laboral en nuestra ciudad fue ver a miles de chivilcoyanos utilizando la moto como su medio de transporte. Junto al imponente parque automotor, conformaron una peligrosa combinación.
Para disminuir sus riesgos, se adoptaron innumerables medidas para ordenar el tránsito, reducir la velocidad y preservar la vida. La obligatoriedad del uso del caso, el impedir circular con niños pequeños en moto, la creación de las bicisendas y bulevares, la colocación de cámaras de seguridad en distintos puntos de la ciudad, la puesta en marcha de un nuevo sistema de transporte público de pasajeros, la prohibición de estacionamiento y circulación de vehículos pesados en diferentes avenidas, el estacionamiento medido en el radio céntrico, control sobre estaciones de servicios por el expendio de combustible a motos cuyos conductores no usan casco o las exigencias a las agencias de venta de motos, fueron algunos de los cambios y normativas impuestas en los últimos años. A esto se le debe sumar la impresionante cantidad de controles policiales y de personal de Tránsito cuyo resultado más visible ha sido el secuestro de centenares de motos y autos por distintas infracciones.
Según los datos aportados por el Municipio en los últimos tiempos, la siniestralidad ha disminuido considerablemente pero se siguen produciendo accidentes, muchos de ellos de gravedad. El factor humano es el que también aparece en esta problemática. La impericia, la negligencia o inclusive la desaprensión a la vida, propia y ajena, son algunas de las causas que desencadenan las tragedias. En sintonía con este último ítem se encuentra la que protagonizan cientos de jóvenes de manera clandestina: Las picadas, carreras sin ningún tipo de medidas de seguridad con motos preparadas para ganar velocidad pero no aptas para la competencia deportiva, sin uso de casco y en lugares altamente peligrosos como avenidas o rutas.
El panorama es complejo y de difícil solución, porque no solo se debió trabajar en la reconstitución del tejido económico sino también en el rearmado social. La matriz cultural ha sido una de los más afectadas por la estrepitosa caída de la Argentina en los finales de los '90 y comienzo de la década del 2000, pero que empezó en 1976. Si nadie controló nada, si el poderoso sumaba más poder sin respetar la legalidad y además era el 'vivo', si los trabajadores quedaron sin trabajo y sin futuro, si los medios dominantes mintieron y se autodesignaron paladines de la verdad y la justicia, si el político solo respondió a sus propios intereses y de las corporaciones, si las medidas políticas solo servían para salvar el capital financiero, entonces por qué no hacer del espacio público y el tránsito un 'Viva la Pepa' y justificar cometer 'simples infracciones' porque los de arriba roban y no van presos. Por eso es que, son mucho más que 10 años de implementación de nuevo modelo para cambiar esa lógica socio-cultural.
Las 600 motos que se sumaron a las calles de Chivilcoy en estos tres meses y medio del 2011 son nuevos elementos problematizadores, siempre que no se tenga conciencia de la nueva realidad urbana y social. El Estado debe seguir generando condiciones para preservar la vida y modificar conductas y cada uno de los que formamos parte de este país y constituimos el universo denominado 'Transito', tenemos que cuidar al otro porque eso hace que nos cuidemos a nosotros mismos. También vale para todo lo demás.
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