El ministro de Justicia y Seguridad de la Ciudad quiere permanecer en el cargo después de diciembre y para eso hizo profundos cambios en su organigrama. Se sacó de encima a Molinero, que quería reemplazarlo, y apunta a controlar el área de compras y contrataciones. En Seguridad Privada designó a un hombre que estaría ligado a una concesionaria del Estado.
En medio de todas las versiones que lo indican como uno de los posibles ministros que deberán despedirse del gabinete porteño luego de diciembre, Guillermo Montenegro hizo una movida fuerte para continuar como el titular de la cartera de Justicia y Seguridad de la Ciudad.
Como pudo saber LPO, Montenegro se sacó de encima a uno de los principales escollos que tuvo que atravesar durante su gestión. El subsecretario de Seguridad Urbana, Matías Molinero se irá el mes que viene.
Aferrándose al padrinazgo de Horacio Rodríguez Larreta, Molinero hizo intentos por convertirse en el sucesor de Montenegro -también sonaba para reemplazar a Javier Ibáñez en la Agencia Gubernamental de Control-. Pero ahora se peleó con el jefe de gabinete y se quedó sin respaldo político en un área compleja.
Es por esto que presentó su renuncia. El propio Mauricio Macri le dijo que se fuera cuando crea conveniente, por lo que Molinero se irá en octubre, como indicando que se irá cuando decida él mismo.
Como sea, Montenegro gana poder dentro de su área. Y en ese sentido apuntan a otros cambios que hizo, que indican que el ministro quiere tener control sobre las compras y contrataciones de su cartera.
Los cambios
El ministro cambió a la directora de Legal y Técnica y designó a María Eugenia Paredes, que es la que le cuida la firma. También descabezó la dirección homónima de la Policía Metropolitana y designó a Mariana Ostiglia.
Montenegro también echó al director del Cuerpo de Agentes de Tránsito, el ex comisario santafesino Víctor Sarnaglia.
Otro que debió partir fue el director de Seguridad Privada, Jorge Silva, que fue reemplazado por Ignacio Antonio Cocca.
Como pudo saber LPO, Cocca estaría ligado a la empresa Murata S.A. una contratista del gobierno de la Ciudad en materia de Seguridad Privada, un sector que se lleva millones y millones por año.
Murata S.A., cuyo dueño sería un oficial echado de la Policía Federal, ha ganado varias licitaciones para vigilar distintas dependencias de la Ciudad. Por ejemplo en abril de este año, ganó una licitación (en una UTE conformada con las empresas Yusion S.R.L. – y Verini Securit), por la suma de 114.254.675 pesos.



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