A pesar de los planes anunciados, las normas sancionadas y las promesas de campaña, circular por las aceras de la ciudad aún es un problema sin solución por las barreras arquitectónicas que existen.
Los obstáculos al tránsito en las veredas son un problema para gran parte de la población, dado que no sólo afectan a las personas con discapacidad motora sino también a adultos mayores, embarazadas, niños de corta edad y personas con otro tipo de enfermedades. Según el plan de accesibilidad que elaboró la Comisión Nacional para la Integración de las Personas con Discapacidad (Conadis), cuatro de cada diez personas poseen algún impedimento físico para trasladarse.
Andrés Rabassa, arquitecto especializado en infraestructura urbana y asesor de la Defensoría del Pueblo, señaló que “desde siempre se ha trabajado este tema, siempre ha aparecido y por eso, en 2007, se decidió hacer el estudio con el Colegio de Arquitectos”.
Recordó que el informe tuvo gran difusión a nivel local al punto que, a mediados de 2008, tanto el gobierno provincial como la comuna adhirieron al Plan Nacional de Accesibilidad Urbana de la Conadis, que prevé la construcción de corredores sin obstáculos en la parte externa de las veredas. Además, para fines de ese año, el Ejecutivo municipal anunció la puesta en marcha del programa de remodelación previsto en la Ordenanza Nº 10.301. Sin embargo, aclaró, “no ha habido cambios, eso es seguro”.
Rabassa inluso mencionó que “ni siquiera hay un cumplimiento de la Ordenanza 10.009, que establece las condiciones de las veredas, porque hay montones de veredas de la ciudad que están hechas nuevas, en obras nuevas o en refacciones, y no cumplen con lo que exige la norrmativa”.
La zona más complicada
Añadió que en el sector del centro “es el más complicado porque la mayoría ya están hechas y, en algunos casos, es muy difícil salvarlo”. Sin embargo, aclaró que su diagnóstico excede al área céntrica: “En los barrios tenés el problema de que no hay veredas, aún cuando ya tendría que haberlas porque la normativa, la 10.009, establece en cada caso y en cada zona de la ciudad cómo tienen que construirse”.
Sobre este escenario, la Ordenanza 10.301, que se sancionó el 21 de julio de 2005, contempló una remodelación por etapas de las veredas de toda la ciudad y estableció, para un primer momento, la readecuación de las 190 cuadras del centro.
En 2007, desde el bloque de Recrear pidieron informes por el incumplimiento de las normas sobre construcción de veredas y propusieron crear un fondo de 2 millones de pesos para iniciar un plan de remodelación.
En noviembre de ese año, el Colegio de Arquitectos presentó un estudio en el que destacaba que un 40 por ciento de las aceras presentaba obstáculos para el tránsito peatonal.
En enero de 2009, el entonces subsecretario de Gestión Urbana, Carlos Chaneton, informó que se implementaría un plan de consolidación de veredas, que comenzaría con una prueba piloto en la esquina de Buenos Aires y Ministro González. En abril, el funcionario presentó oficialmente el plan y anunció que consistía en ensanchar las veredas para crear un corredor externo. La obra se financiaría con un programa nacional.
En el mismo año, el municipio firmó un convenio con la cámara de comercio local para crear un shopping a cielo abierto que, entre otros aspectos, incluía la nivelación de aceras en el microcentro. Además, a fines de 2009, estudiantes de la Universidad del Comahue y la Defensoría del Pueblo difundieron un estudio detallado sobre los problemas de accesibilidad en la vía pública, tanto en el centro como en los barrios.
En enero de 2010, se anunció que el municipio estaba trabajando con la cámara de comercio para comenzar con una prueba piloto de readecuación de veredas en cuatro cuadras de las calles Alcorta y Perito Moreno.
Finalmente, en septiembre de 2011, el actual intendente Horacio Quiroga, que entonces estaba en campaña, prometió construir 200 kilómetros de veredas con un material económico y a la vez duradero, denominado “cemento peinado”.

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