La actitud sospechosa de dos hombres que salían de beber de un bar, y la resistencia ante la policía fueron los factores que incidieron en su demora. Además, llevaban escondida una pistola de aire comprimido que se asemeja a un arma calibre 22.
La gravedad del hecho, según explicaron fuentes policiales, es que ese tipo de revólver por su aspecto puede ser utilizado para cometer delitos. En General Pico hay varios ejemplos de ilícitos o situaciones de peligro generadas con pistolas de juguete, en las cuales el portador del arma ejerce violencia sobre su víctima mediante ese tipo de elementos.
El más reciente ocurrió en la tarde del viernes, a las 14.30, cuando un joven de 20 años causó destrozos en la Escuela Zampieri y Quaglini (ex Unidad Educativa 14) y apuntó a la policía con un arma de plástico.
Zona peligrosa.
El bar de la calle 10 es el lugar donde han ocurrido diferentes peleas y conflictos de forma recurrente. A pesar de las quejas de los vecinos y del accionar policial, que tiene guardias permanentes alrededor del local, el pub sigue funcionando. Incluso su horario de apertura es a las 6 de la mañana, según confirmó una fuente, cuando cierran los boliches y locales bailables que respetan la ordenanza municipal vigente.
Los sospechosos que fueron detenidos ayer a la mañana, ingresaron temprano en el bar y salieron cerca de las 9. Cuando ya estaban en la calle, conforme al relato policial, los dos individuos se quedaron merodeando por la cuadra hasta que uno de ellos se acercó hasta el frente de una farmacia que está en esa cuadra y extrajo una mochila.
Ese bolso estaba escondido detrás de uno de los canteros. Fue esa actitud sospechosa la que generó que los oficiales que estaban patrullando la zona se acercaran y las solicitarán identificación y que mostrasen que había en el interior de la mochila.
Los hombres se negaron a cumplir con el pedido de los efectivos y comenzó un forcejeo que terminó con la demora de ambos jóvenes.
Cuando se realizó la requisa fue encontrada un arma de aire comprimido, envuelta en bolsas y trapos, dentro de la mochila. Por el aspecto la pistola puede ser confundida, por el común de la gente, con un revólver calibre 22.
Los sospechosos quedaron demorados, uno en la Comisaría Primera y el otro en la Comisaría Tercera, a disposición de la Justicia. La acusación en contra de ellos es por resistencia a la autoridad.
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