Una demora sin explicación

El mantenimiento del Hotel Termas no es una tarea menor. Un edificio histórico y de más de un siglo es obvio que requiere obras permanentes, planificadas y sin dilaciones. Recién ayer y a través de un funcionario de tercera línea, el Gobierno provincial admitió que el deterioro se debió a que no se hicieron obras para mantener al edificio en buenas condiciones.
Su último administrador, Martín Rivero no se presentó ayer a entregar la documentación y bienes del hotel. El domingo se había encargado de decir que el mantenimiento no se hizo desde antes que él asumiera. El Tribuno se comunicó con Rodolfo Antonelli -administrador del predio hasta 2003- pero no quiso hablar sobre las palabras de Rivero que podrían involucrarlo en un desmanejo.

Comentá la nota