Demora el Consejo la selección de jueces

En 2011 sólo logró terminar 3 concursos
El Consejo de la Magistratura cerró el año menos productivo de su historia en materia de selección de jueces: sólo terminó tres concursos, 40 menos que en 2010.

Con esos procesos podrán cubrirse apenas 6 de las 208 vacantes que tienen hoy la justicia nacional y federal; con los 43 de 2010, permitió que se ocuparan 119 juzgados, aunque muchos de ellos siguen acéfalos porque la Presidenta aún no eligió a sus candidatos de las ternas que recibió del Consejo.

Lo que pasó en cuanto a selección no fue muy distinto de lo que ocurrió en el Consejo en general: jamás había celebrado tan pocos plenarios como en 2011.

La lentitud para reemplazar a los magistrados que renuncian, mueren o son destituidos ha sido motivo de reclamos de la Asociación de Magistrados y de la Corte Suprema, que no logran que el Consejo ni la Casa Rosada resuelvan el problema.

Hoy, el Consejo tiene en trámite concursos para nombrar a 70 magistrados y carga con otras 63 vacantes para las que todavía no llamó a concurso ni sorteó quiénes serán sus jurados, según datos del propio organismo.

En el Consejo argumentan que debieron adecuar el reglamento de selección y poner en marcha los exámenes orales, lo que llevó mucho tiempo. No obstante, pese a que enfrentaba esos desafíos, la Comisión de Selección se reunió sólo 13 veces, casi la mitad que el año anterior (en 2010 había tenido 25 reuniones; en 2009, 24; en 2008, 23, y en 2007, 27).

Según la oposición, el kirchnerismo -bloque dominante en el cuerpo encargado de seleccionar y de controlar a los magistrados- especula con no cubrir las vacantes para tener jueces subrogantes, que encuentra más permeables al poder. "No es de desprolijos, es de astutos. Al oficialismo le conviene mantener este statu quo. Las subrogancias, del modo que las hacen en los fueros que les interesan, les garantizan impunidad", dijo a LA NACION el senador y consejero Mario Cimadevilla (UCR).

"Para nada", le respondió Hernán Ordiales, el representante del Poder Ejecutivo en el Consejo. "Decime que no le pusimos la velocidad necesaria... Si estadísticamente es así, no lo voy a discutir, pero ¿por qué nos va a convenir demorar el Consejo? No tiene lógica. Nos conviene sacar la mayor cantidad de trabajo en el menor tiempo posible", argumentó.

Según Ordiales, 2011 fue un año de "acomodamiento y aprendizaje" porque el Consejo se renovó casi por completo a fines de 2010 y el nuevo reglamento de selección recibido "fue un escollo". Destacó, no obstante, que en materia de acusación se logró la destitución de los jueces mendocinos Luis Miret y Otilio Romano, removidos por mal desempeño ante delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura.

Además de ser un año de "acomodamiento", 2011 fue un año electoral, y eso acaparó la atención de los consejeros; sobre todo, de los legisladores, kirchneristas y radicales. Pero de la revisión de los archivos del Consejo (que publica con precisión toda su actividad y el estado de cada uno de los concursos) surge que ni siquiera en otros años electorales había pasado algo así. En 2011 hubo 12 plenarios; en 2009, 18, y en 2007 -otro de elecciones presidenciales-, 21.

En cuanto a selección, hace más de dos años que el sistema para elegir jueces atraviesa un proceso de reforma que dio como resultado un nuevo reglamento. Según los actuales consejeros, éste hacía muy difícil conseguir jurados y no preveía cómo funcionarían los exámenes orales, y todo eso los demoró.

El objetivo esgrimido para la reforma era dotar de mayor transparencia a los concursos, pero los cuestionamientos no desaparecieron. Uno de los tres concursos aprobados en 2011 fue el 140, destinado a cubrir cuatro vacantes de la justicia federal porteña, donde se tramitan las principales causas de corrupción contra funcionarios. La oposición se negaba a aprobarlo ante la sospecha de que al menos dos candidatos habrían tenido los exámenes de antemano, pero un acuerdo de Pro y el kirchnerismo le dio al oficialismo el último voto que le faltaba para destrabarlo (el del abogado Alejandro Fargosi, que había llegado al Consejo como un claro opositor).

"El funcionamiento y el trabajo del Consejo dependen de quien lo conduce. La baja producción es una estrategia", dijo el diputado y consejero radical Oscar Aguad, que se manifestó preocupado por la poca "confiabilidad" que tiene el mecanismo de selección de jueces.

Pero el kirchnerismo no puede aprobar ningún concurso por sí solo. "El concurso 140 lo dejó claro. El Consejo se convirtió en un organismo político donde cada sector quiere representar sus intereses y hasta sus propias internas -afirmó Aguad, en una autocrítica al desempeño de la oposición-. Así, puede no resultar complicado nombrar jueces en tribunales donde el poder no pueda ser controlado."

Otro problema vinculado a los concursos fue, el año pasado, la transparencia de los sorteos de los jurados. La oposición denunció casos en los que la Comisión de Selección, presidida por el kirchnerismo, los hizo sin notificar debidamente a todos los consejeros. El oficialismo lo negó, pero en dos concursos se decidió repetir los sorteos..

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