Demoprogresistas piden aplicar la ordenanza de la "doble cañería"

Desde su punto de vista, además de reclamarle al Gobierno provincial por el Acueducto, los rafaelinos deberemos comenzar a racionalizar el uso del agua potable. Esta norma obligaría a la instalación de bombeadores en todas las nuevas construcciones, para todo lo que no sea consumo humano.
Adrián

Gerbaudo

Representantes del Partido Demócrata Progresista se manifestaron a favor de la completa aplicación de la ordenanza de doble cañería en nuestra ciudad, a diferencia de lo que viene sucediendo.

Atilio Pignoni y Alejandro Abdala se acercaron a nuestra redacción para brindar su punto de vista con respecto a la falta de agua en la ciudad, un tema que, pese a ser reiterado, siempre es complejo y polémico.

Para el ex edil, la ordenanza de doble cañería, “creo que es un tema a tratar”. "Creo que es un tema político y tenemos una mala política al respecto, porque la política tiene que ser la solución de los problemas y vemos que en Rafaela, no se solucionan los problemas. Peleamos per se, para ganar votos –los que terminan no ganándose, como se vio en las últimas elecciones nacionales- y no resuelve el problema", comentó.

"Este fue un problema que fue planteado en el 2006 y si nos preguntamos qué pasó hasta el 2012, la respuesta es que casi nada", dijo, contundente y añadió: "el hecho de que se ponga una bomba en un edificio a construirse, ya de por si es un avance, porque antes se ponía la empalizada y se iba a ASSA a pedir la factibilidad de agua, se la daban y hacían toda la construcción con agua potable".

También pareció destinar parte de sus dichos a un viejo adversario: Jorge Maina. "El otro tema es que no hay que meterle miedo a la gente. Mencionar que la gente que no tiene agua potable en los loteos nuevos puede sufrir enfermedades. Es meter miedo en un tema donde hay que educar, donde hay que explicar, donde hay que avanzar. Eso es un golpe nuevo. La gente está más 'avispada' sobre lo que es el agua no potable", comentó y completó: "el agua de napa es no potable. Esto de que se quiera analizar, está bien, pero esto no la transforma en agua potable. Y seguiremos tirando por el inodoro litros y litros de agua potable".

Para Abdala, "Rafaela va a tener eternamente problemas de agua, porque Rafaela es dependiendo del agua captada en otras zonas. Ahora, sólo de Esperanza y en el futuro, con el nuevo acueducto, a partir del Paraná".

Desde su punto de vista, "el primer acueducto, satisfizo las necesidades de la población, tanto en crecimiento como en ampliación, aproximadamente 15 años, hasta el 95. A partir de ese momento, se comenzaron a ver los problemas del faltante. En algunos sectores, más acentuados, porque había problemas de cañería".

"En todo este tiempo, nos hemos dedicado a recibir el agua potable, sin hacer ningún tipo de acción por parte del municipio", sintetizó.

"Si sabemos que vamos a tener eternamente problema de agua, lo que debemos hacer es regular el consumo. Es decir: tenemos que recibir agua foránea para beber, pero tenemos agua de napa que podemos destinar para otros usos. Entonces, no es razonable esperar el acueducto, para seguir tirándola por el inodoro, para regar el jardín, para lavar el auto, para baldear el piso", explicó Abdala.

"La ordenanza de la doble cañería duerme en algún cajón de la intendencia, porque no ha sido articulada. Simplemente se pide la instalación de un bombeador al momento de comenzar la instalación. Pero no debe ser sólo eso: sino que se tiene que pedir la real adecuación de una doble cañería en los planos, la readecuación de los lugares de la casa en donde no se necesite el agua potable. De esa forma, estaremos disminuyendo el consumo y podremos esperar mejor al nuevo acueducto. Si hubiéramos hecho eso hace algunos años, estaríamos disponiendo de más agua potable en estos momentos y nos permitirían realizar las habilitaciones a los lugares que hoy no lo pueden tener", dijo.

Abdala fue claro: "ASSA debería poner la micromedición en todas las casas. Esa es el mejor manera de controlar el consumo. Vemos que en muchas casas hay piletas que las llenan con agua potable. Me parece que es una cuestión de conciencia ciudadana que la Municipalidad debería intervenir para que, mientras que no llegue el acueducto, los rafaelinos podamos tener agua y derivarla a aquellos emprendimientos que están surgiendo".

Muchos afirman que la cuestión monetaria fue la responsable de que no se aplicara el sistema en la ciudad. Para Pignoni, esto no es una justificación válida: "es probable que haya que poner una moneda más. Pero la solución a los problemas siempre derivan en poner una moneda más: cuando la calle es de tierra y la queremos pavimentar, sale plata".

"Me parece que la inversión en una obra nueva, en construcción, no tiene un significado tal que se deseche su instalación. Indudablemente tiene un costo mayor: ya una instalación embutida tiene un costo mayor. Pero el beneficio que tiene es indiscutido", expresó.

"Queremos tener una “Rafaela + sustentable”. En el “abc” de esto, la “a” tiene que ser del agua. Entonces, tenemos que avanzar en este tema. No debemos quedarnos sólo en exigir una bomba en las construcciones nuevas", completó.

Tanto Abdala como Pignoni destacaron que el sistema se aplica en otras localidades de la zona, como San Guillermo, Sunchales, llegando al extremo de Villa Minetti, que sirve a los vecinos sólo con una canilla para el consumo humano.

"Hay que poner la pelota en movimiento", dijo Pignoni, en referencia a la falta de voluntad del Municipio con respecto a esta ordenanza.

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