Luis MajulLa mayor virtud de este gobierno es su capacidad para manejar la agenda.
La agenda demoledora de Cristina Fernández 2012 incluye una fuerte expectativa por el futuro de YPF, lo que constituye otra de las jugadas maestras de la comunicación presidencial. El nuevo relato K afirma que esta petrolera, entre otras, es la culpable de la crisis energética que ya está afectando, y mucho, la balanza comercial. Pero la verdad es que la crisis se empezó a incubar en 2003 cuando Néstor Kirchner decidió congelar las tarifas y herir de muerte la política de inversión que hubiera permitido un abastecimiento más racional de combustible. ¿Ocupará YPF el podio principal de enemigo imaginario que el Gobierno necesita para ocultar el efecto del ajuste y la no gestión que caracteriza el segundo mandato de Cristina Fernández? ¿Se limitará la jefa de Estado solo a malvinizar 2012 y politizará 2013 para arrasar en las próximas elecciones legislativas y así consolidar la mayoría necesaria para conseguir la reforma constitucional y la reelección indefinida? ¿Instruirá a los medios oficiales y paraoficiales con el objeto de esmerilar a Daniel Scioli para impedir que se transforme en el próximo candidato presidencial del oficialismo? ¿Cuánto tardará en aparecer una nueva denuncia contra la política de seguridad del gobernador de la provincia de Buenos Aires, potenciada por el brutal y millonario aparato de comunicación del Estado?
La comodidad con la que Cristina Fernández impone los asuntos que le hacen bien a su imagen tiene explicaciones que están a la vista. Una, quizá la más evidente, es que ningún dirigente de la oposición política tiene la capacidad de instalar temas. Pero la otra es que el aparato de comunicación trabaja en dos planos. Uno es el táctico que implica el día a día. Lo que sucedió el viernes es un ejemplo bastante claro. El otro es el estratégico. Es decir, la incorporación de asuntos que apelan al sentimiento patriótico para sacar provecho de ello. ¿Qué porcentaje de aceptación social obtendría una escalada verbal capaz de potenciar el conflicto diplomático con Gran Bretaña? ¿Qué guarismos lograría una consulta popular o una gran encuesta que preguntara si está de acuerdo en nacionalizar YPF, la mayor petrolera del país y la empresa más grande de la Argentina? El atento lector de El Cronista quizá no necesite leer ahora mismo una respuesta tan obvia.








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