A 36 años del atroz golpe cívico militar, miradas y complicidades de una sociedad surrealista. Los actos en Azul y el homenaje a las "madres resistentes". El ministro de Infraestructura Arlía: un inesperado discurso que descolocó a los concejales kirchneristas frente al presupuesto municipal. El martes se trataría la ordenanza impositiva. ¿Una jugada del intendente Inza a quien se propondría como presidente del Partido Justicialista?
El devenir de la historia no corre sólo por sus protagonistas sino por su recuento cuando asoma el futuro. ¿Qué país, qué sociedad creó las condiciones necesarias para el más cruento golpe de Estado cívico militar de Argentina el 24 de marzo de 1976? La mirada de estos 36 años mixtura el desgarro por el horror ante un poder omnímodo que instrumentó una brutal represión sin límites pero que no se limitó al exterminio físico o al robo de bebés sino al burdo intento de la represión del pensamiento edificado por intereses económicos y políticos de los que no resultó ajeno el establishment.
Aplausos y modelo económico
Nada era casual, por el contario: el reloj se había puesto en marcha para un proceso económico y social que se prolongó más allá del final de la dictadura. Todo estaba muy bien estudiado y, por eso, que resultaría riesgoso caer en simplificaciones.
El aplauso de una gran mayoría fue la reacción primaria de la sociedad luego del desasosiego de un gobierno ulcerante como el de Isabel Martínez cooptado, primero, por la derecha peronista y luego perdido y sometido en la ignorancia de una violencia sin límites. Desde todos los rincones, desde todos los mesianismos que se trocaban entre sí. Ni la soberbia armada que la historia iría deshilachando ni la edificación del Estado terrorista.
El dolor, la peregrinación, los presos, los desaparecidos, la impotencia quedó en los de abajo.
Azul y la dictadura
El acto que se efectuó ayer en nuestra ciudad en lo que fue un centro clandestino de detención en la ex estación del ferrocarril provincial frente al regimiento, desde hace años convertido en un jardín maternal y que debería ser un museo de la memoria, y el homenaje a las "madres resistentes" (nunca mejor puesto ese nombre) en la plazoleta junto al Municipio tienen que ver con historias desgarradoras de azuleños presos, desaparecidos o muertos porque, pese que casi siempre hubo una intención para instalar que la dictadura no pasó por Azul, era algo ajeno, claramente no fue así.
Y vienen a la memoria dos nombres que hoy ya no están pero que aun resultan testimonios vivientes: el obispo Manuel Marengo y el periodista de este diario Juan Miguel Oyhanarte. Ellos demostraron con su ética y sus jugadas actitudes que el torrente del desgarro del dolor también era de esta tierra.
Arlía, de contragolpe
El inesperado discurso del ministro de Infraestructura de la provincia Alejandro Arlía en ocasión de inaugurarse el centro de interpretación de la obra de Francisco Salamone generó una reacción política en cadena no sólo en funcionarios de la anterior gestión comunal sino en el seno del kirchnerismo.
Que Arlía haya insistido con la deuda flotante que dejó la administración de Omar Duclós (a quien debería haberse invitado a cortar la cinta de una obra que se inició en su mandato), a esta altura es ya casi un clásico pero que le haya pedido al Concejo Deliberante que le apruebe el presupuesto al intendente José Inza cuando, se sabe, el oficialismo tiene la llave para hacerlo, como para empezar provocó desconcierto y expuso a la luz las diferencias que hay entre el Ejecutivo y el legislativo.
Quien lo puso al tanto al ministro de la situación fue el propio Intendente. Desde los concejales kirchneristas niegan una actitud dilatoria sino que cuestionan aspectos de la ordenanza impositiva, a la que se le efectuó una serie de modificaciones, a la necesidad de ajustar un presupuesto al que estiman sobredimensionado frente a una realidad económica distinta y una asamblea de concejales y mayores contribuyentes que aún mantiene la integración anterior. "Lo estamos protegiendo a Inza", sostuvo un edil. Se puede creer o no.
Números complicados
Es verdad que los números vienen complicados frente una coparticipación que sería menor, desconociéndose en cuánto, y con dineros de la Nación (900 millones de pesos del sector educativo) que antes iban a los municipios y ahora se concentran en la provincia siendo afectado Azul en unos siete millones menos. Ante el reclamo de los intendentes, el gobernador Daniel Scioli les dijo que aumentaran o inventaran otras tasas. Es que la misma provincia enfrenta una situación financiera compleja. No sólo pagará a proveedores con bonos sino que saldrá a buscar unos mil millones de pesos en el mercado.
Esta incertidumbre, claramente, condiciona al presupuesto pero Inza necesita tenerlo aprobado antes de su discurso en la apertura de sesiones ordinarias del legislativo, posiblemente, el lunes 9 de abril.
¿Habló con el ministro porque, por fuera de los números, lo que se pretende es un gesto político de fortaleza frente a los concejales del Frente para la Victoria? ¿Se habrá interpretado así o al revés?
Ese mismo lunes de la visita de Arlía, por la noche hubo un encuentro del Jefe Comunal con funcionarios, dirigentes y con ausencias. Se marcaron lineamientos, Inza fijó determinadas posiciones frente a la situación política y al proceso que lo llevó a la Intendencia y al respaldo que necesita en un escenario de cierta complejidad. Y entre murmullos, surgió la idea de que fuera el próximo presidente del Partido Justicialista.
Una gestión -muy atornillada a la provincia y Nación - y la necesidad de un ordenamiento interno tanto de sus funcionarios (con interrogantes que aún oficialmente no se han esclarecido) como político. Avatares de la democracia que permiten que podamos disfrutar cantar a Manuelita aunque hoy resulte una anécdota de un país surrealista.




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