Ingresaron el viernes en la noche y se llevaron hasta la olla en la que cocinan para los más de 80 chicos que van diariamente al lugar.
Se trata del comedor Ojitos Tristes que pertenece al Movimiento Barrios Unidos y según informaron, funciona en el complejo habitacional desde hace más de 9 años. El robo fue cometido entre la noche del viernes y la madrugada del domingo, según trascendió.
Aparentemente, los dueños de lo ajeno ingresaron tras romper una de las ventanas del lugar y actuaron sin miramientos, amparados por la oscuridad de la noche. Cuando los encargados del lugar llegaron el sábado, se encontraron con la noticia. Los delincuentes escaparon con los elementos fundamentales, y radicaron la inmediata denuncia.
Además, desde el movimiento enviaron un comunicado a los medios para solicitar la colaboración de la comunidad con donaciones de mesas, sillas y lo más importante, una olla industrial para poder continuar con el trabajo cotidiano.
A pesar de la repercusión del hecho, hasta ayer no se registraron detenciones relacionadas al caso.
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