Por: Alfredo Leuco.En el Gobierno y en el PJ lo ven con admiración y temor. Por qué irrita a Zannini, De Vido y Aníbal.
¿Cómo hizo Boudou para ganarse semejantes niveles de confianza de Cristina? ¿Cuáles son los méritos del ministro más amado para integrar la mesa cada vez más chica de las decisiones? Son dos preguntas que recorren el universo del kirchnerismo como un reguero de pólvora.
Si Cristina desecha la receta chavista de forzar la reforma de la Constitución y opta por hacer “la gran Lula”, es decir, elegir su propia sucesión como ocurrió con Dilma Rousseff, ese delfín será el ministro Boudou. Está deslumbrada por su juventud y por su audacia. Pero también sabe que si Boudou llega a ser presidente en 2015, se queda sin posibilidad de reelección y eso podría facilitar el regreso triunfal de Cristina Eterna.
A Boudou se lo ve hiperkinético, eufórico, altanero y un poco pasado de vueltas, como un potro desbocado. Varios intendentes del Conurbano bonaerense carraspearon y se miraron cómplices al finalizar una cena en el quincho del Ministerio de Economía, cuando Boudou les dijo que lo consideraran como el nuevo Néstor Kirchner. Palabras más, palabras menos, les aseguró que será el nexo con Cristina para el armado político nacional que tanto le quitaba el sueño a Néstor. Algunos de los asistentes se sintieron habilitados para comentar el crecimiento vertiginoso y geométrico del poder de Boudou.
Uno contó que hasta el mismísimo Carlos Zannini, el gran timonel, se muestra celoso y molesto. Otro aseguró que Julio De Vido le tiene que pedir permiso a Boudou para instrumentar un par de temas menores.
Otro de los intendentes, preguntó en voz alta: “¿Para qué esta citando a todos los bonaerenses? ¿No era que se iba a dedicar a la Capital Federal?” Y el más experimentado peronista, finamente gasificado de kirchnerismo, le contestó taxativo: “Ni Provincia ni Capital: Aimé va por todo”. Es absolutamente cierto que está construyendo incansablemente en distintos niveles. Viaja por todo el país para hacer campaña por Cristina y para multiplicar su propio poder de fuego.
Amado está pasando por un momento espectacular. En el Senado, se asombraron porque pidió 500 contratos para calmar el hambre de su estructura militante y, aunque parezca mentira, porque desafió nada menos que a Aníbal Fernández. Hay que ver cómo termina esa pelea entre pesos pesados. Boudou no quiere que Aníbal lo siga en la línea sucesoria ni le respire en la nuca. Por lo tanto, intenta evitar que sea elegido en lugar de José Pampuro como presidente provisional del Senado. ¿Lo logrará? El inminente primer senador nacional por el distrito más poderoso es el ministro que más tiempo acompañó en el Gabinete al matrimonio Kirchner. Es número puesto. Pero Boudou no se rinde. Sonríe todo el tiempo, aunque por momentos no puede controlar sus excesos. Retó a los diputados y les pidió que no fueran vanidosos ni buscaran aparecer en la televisión en la presentación del Presupuesto 2012. Llamó “fracasados” a los ex secretarios de energía y, en medio del proletariado industrial de los mecánicos de Smata, hizo jueguito para la tribuna y dijo: “Ni un paso atrás, minga al FMI”, ante el aplauso del los obreros y el silencio de Hugo Moyano.Un kirchnerista patagónico de la primera hora le dijo a PERFIL: “Tiene mucha velocidad y poca prudencia, en cualquier momento se lleva puesto un blindex”. Amenazan con dispararle algunos “carpetazos” que iluminen zonas oscuras de su vida. Lo responsabilizan de haber protegido, casi hasta la complicidad, a Sergio Schoklender, para sobreactuar como todo converso su amor por Hebe de Bonafini. Hablan de una empresa de recolección de basura en la costa atlántica, de su socio José María Núñez Carmona, y de las intenciones de quedarse con la fabricación de billetes y hasta de un tema familiar. Boudou le pidió a su hermano Juan que regrese en forma urgente de La Jolla, California, donde se gana la vida como chofer de un importante empresario argentino que vende trajes de baño cool mientras su esposa ayuda a la economía familiar con la fabricación de tortas.
Amado y odiado, también está cosechando enemigos poderosos. En el peronismo, acusan a Boudou de presionar demasiado para llenar los casilleros del próximo Gabinete. Tiene candidatos para todos los puestos, empezando por su propio ministerio. ¿Podrá imponer su deseo y el de los banqueros con Hernán Lorenzino o se tragará el sapo industrial de Marcó del Pont? En el “pejota” hace mucho ruido la omnipresencia de Boudou. Varios de los gobernadores con trayectoria partidaria, juventud, buena gestión y muchos votos propios como Daniel Scioli, Jorge Capitanich y Juan Manuel Urtubey entre otros, no entienden por qué deben coronar a alguien a quien consideran un recién llegado al peronismo que, hasta hace pocos años, militó con los Alsogaray y se formó en la ortodoxia del CEMA. Cristina ya lo indultó por ese pasado y Boudou esta semana dio una charla junto a Ernesto Laclau, el filósofo fetiche del neopopulismo kirchnerista. Estuvo a punto de sumarse Alvaro García Linera, el vicepresidente de Evo Morales. No pudo venir por la crisis que se desató en Bolivia, por la represión a los indígenas. García Linera integró el Ejército Guerrillero Tupac Katari, de orientación maoísta. ¿Qué hubiera dicho aquel Boudou neoliberal de estas compañías?
La falta de funcionamiento de los partidos políticos ha convertido a la gestión del Estado en la cantera de donde surgen los futuros primeros mandatarios. Antes de llegar a ser presidenta de Chile, Michelle Bachelet fue ministra de Ricardo Lagos. Lo mismo pasó con Pepe Mujica y Danilo Astori, que integraron el gabinete de Tabaré Vázquez en Uruguay o con Dilma y Lula en Brasil y, aunque más a la derecha, el resultado se repitió también en Colombia con Juan Manuel Santos y Alvaro Uribe.
A veinte días de las elecciones, Cristina marca el paso de la política argentina. Pero Amado Boudou creció en dimensiones insospechadas. Genera admiración y envidia. Juega fuerte y sus ambiciones no tienen límites. ¿Alguien podrá frenarlo?




















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