No lo dejaron hablar y Avignone estalló de furia

No lo dejaron hablar y Avignone estalló de furia
El PJ impuso su mayoría y cinco vetos de Amaya quedaron firmes
Quiso hablar y no lo dejaron. Insistió y lo hicieron callar. En ese momento, su rostro enrojeció y el radical José Luis Avignone tuvo su "Día de Furia", al igual que el personaje del actor Michael Douglas.

La bronca de Avignone se hizo incontrolable cuando el bloque oficialista decidió de manera unánime dejar firmes los vetos que el intendente, Domingo Amaya, interpuso a cinco ordenanzas promovidas por la oposición, sin que previamente mediara el debate en el recinto.

En la sesión extraordinaria de ayer ocurrió lo previsible. Para tratar la insistencia de un veto total, el reglamento interno del cuerpo establece que se requieren de los dos tercios de los concejales, o sea, 12 votos sobre un total de 18. Al comenzar la sesión, el presidente del bloque peronista, Esteban Dumit (alperovichista) propuso realizar la votación para que se habilitara el tratamiento de los cinco vetos. Como las voluntades no alcanzaron, no hubo debate ni tratamiento, y la sesión llegó a su fin.

En ese momento, Avignone mantuvo cruces con sus pares oficialistas y con algunas personas del público. "Parece que a ustedes (a los peronistas) los asesora el 'Doctor Chapatín'. Los vetos se tienen que tratar, después si se insisten o no es otra cosa", planteó a los gritos el edil. El amayista José Franco fue el encargado de responderle. "Los vetos totales se tratan con los dos tercios del cuerpo. Es claro, lo dice el reglamento", le retrucó Franco. "Avignone se enojó porque no pudo hablar para la tribuna. Al final estaba tan enojado que ni siquiera votó a favor de la insistencia de los vetos", ironizó después Franco a LA GACETA.

El bussista Claudio Viña planteó que cada veto ameritaba un tratamiento individual. "Me parece poco feliz que el oficialismo del Concejo haya recurrido a esa especie de bravuconada, reglamentaria o no, para impedir el debate sobre las ordenanzas vetadas por Amaya", se quejó el edil.

Cuando el vicepresidente del Concejo, Eloy del Pino, dio por finalizada la sesión y convocó al arriamiento de la bandera, Avignone seguía vociferando desde su banca. "¡Concejal, respete la bandera!", le gritaron desde el público. En ese momento el radical le respondió: "¡Calláte la boca vos!". Se levantó de su asiento y siguió a los gritos intercambiando palabras con el presidente del cuerpo, Ramón Santiago Cano. "Con la mayoría que tienen, no entiendo por qué no me dejan hablar. Voy a denunciar ante la Justicia este mamarracho que hicieron", disparó.

Las iniciativas a las que Amaya les bajó el pulgar son: la creación de "palomares ecológicos" (proyecto de Avignone), la exigencia a los comercios para que les permitan a los clientes realizar cambios de productos cualquier día de la semana (proyecto de Viña), la informatización del Tribunal de Faltas (proyecto de Ávila) y el cambio de nombre a dos pasajes por el de César Zelarayán y Natalio Mirkin (proyectos de Avignone y del oficialista Ignacio Golobisky).

n El día que Manzone fue "presidenta"

La sesión de ayer había sido convocada a las 10. A esa hora, sólo Avignone y la opositora Sandra Manzone se encontraban en el recinto. Como los oficialistas no bajaban y el inicio de la sesión se postergaba, Manzone se sentó en el sillón de la presidencia y, pese a que no ocupa ese cargo, desde ese lugar hizo sonar el timbre, instando a sus pares a que ocuparan sus bancas.

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