Las definiciones políticas quedaron en una pausa

El Partido Justicialista esperaba la presencia de su titular esta semana en la región. La política de coalición quedará en espera mientras la UCR avanza con su esquema "inclusivo".
El fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner obligó a una respetuosa pausa en el quehacer político cotidiano en la provincia de Neuquén. Los dirigentes de todos los partidos que pudieron hacerlo fueron hasta la ciudad Autónoma de Buenos Aires a participar del velorio que se realizó en la Casa Rosada.

La desaparición física del ex presidente tiene implicancias directas en el desarrollo de la política neuquina, específicamente lo que tiene que ver con las candidaturas y las posturas frentistas (parecen que están sobreentendidas pero no dichas oficialmente) del Partido Justicialista.

Gran parte de la expectativa de los nombres en danza en Neuquén tenía un círculo rojo en el almanaque, el jueves 4 de noviembre, porque ese día iba a estar el presidente del partido a nivel nacional, Néstor Kirchner, en la región. Traía la cúpula del partido a General Roca para realizar una sesión del consejo directivo y, de paso, aceitar estrategias provinciales en Neuquén y en Río Negro.

En Neuquén, el Partido Justicialista tiene una historia con páginas de gloria y otras que es mejor dejarlas en algún archivo. A nivel institucional, la estructura partidaria estuvo intervenida hace unos años y recién se normalizó en forma definitiva en el mes de mayo de este año cuando hubo internas y el intendente de Centenario, Javier Bertoldi, obtuvo la presidencia del Consejo Provincial del partido por 4.472 votos. La noche de los festejos y junto al secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, no dudó en enfundarse el traje de precandidato a la gobernación. A los pocos meses se anotaron en la misma carrera el intendente de Plottier, Sergio Gallia, y la senadora y hermana de Oscar, Nancy Parrilli.

De hecho, ya hay decenas de carteles en la ciudad de Neuquén con la candidatura de la legisladora nacional.

Es probable que los tres candidatos tenían cierta razón para ir a Roca el jueves a buscar algún mapa que les permita comenzar a transitar una estrategia con miras a las elecciones provinciales que posiblemente coincidan con las municipales de la ciudad de Neuquén.

Con cierta dosis de sentido común, Bertoldi expuso que la decisión en torno a la política de ir en una coalición aún es materia de análisis. En política quien pega primero pega dos veces y se está en un escenario donde ya hay dos candidatos en firme (Jorge Sapag por el Movimiento Popular Neuquino y Martín Farizano por la Unión Cívica Radical).

El ambiente político que rodea al intendente de Neuquén da por hecho que va a haber una coalición entre la UCR y el PJ para competir el liderazgo del MPN en la Casa de Gobierno.

El intendente ha dicho que muy difícilmente se tuerza el nivel de consolidación de un acuerdo previo para construir una alternativa. “Hay mucho trabajo hecho, muchos acuerdos alcanzados, soy optimista, de todas maneras estoy trabajando para acercar una propuesta al conjunto”, dijo.

El sector apunta a repetir la experiencia de la Municipalidad de Neuquén donde conviven fuerzas que en otro contexto hubiesen sido como el agua y el aceite. Lo hacen bajo el paraguas de la personalidad de Farizano que ha hecho de la palabra “inclusión” un credo, una Biblia. Es capaz de mantener una disputa interna con el diputado nacional, Horacio Quiroga, y mojarle la oreja al presidente del Comité Provincia, el diputado provincial Eduardo Benítez, pero siempre deja la puerta abierta para incluir a estos dirigentes en una estructura política. Lo que se da por hecho es que el PJ tiene una silla vacía al lado de Farizano en una fórmula, y que la silla que quedaría vacía en el municipio de Neuquén tiene un cartel atrás que dice: Mariano va, en referencia a Mariano Mansilla, de Unión de los Neuquinos, el partido que representa los intereses de los gremios estatales.

Si el capítulo del Partido Justicialista está abierto, también hay otro en similares condiciones que es el papel que tendrá Quiroga, después de ser expulsado de las rencillas domésticas cotidianas en la interna del 13 de junio cuando Farizano ganó el lugar de candidato a gobernador por 2.724 votos. También está irresuelta una mini interna en la UCR para renovar las autoridades partidarias que origina pirotecnia verbal clásica de la costumbre de comité de los que se identifican con ese partido.

Es decir, el PJ tiene solucionados los esquemas partidarios pero tiene irresuelta la candidatura y la política frentista, en cambio la UCR es al revés. Definió el candidato y que va a ir en una coalición, pero aún tiene una herida interna a la que algunos apuestan a que no se termine de curar porque parece que así continúan con cierta cuota de poder.

Frente a un nuevo año

Las previsiones plantean que estos dos últimos meses del año transcurrirán sin sobresaltos a la vista para el gobierno provincial. Está en marcha una ardua negociación con los representantes gremiales y, a excepción de sectores específicos y puntuales como los agentes estatales que manejan las compuertas del sistema de riego estatal del Limay, los conflictos sociales están encorsetados. La emisión de deuda con un incremento en el monto total para encarar “la” obra que ayudará a apuntalar una ciudad como Villa La Angostura, que no vive del petróleo sino de un recurso renovable como es el turismo, es emblemática. A esto se suma que las encuestas le dan cierto aroma de plebiscito en caso de realizarse una compulsa en las urnas, crean un escenario favorable para Jorge Sapag quien comparte ese estamento con Farizano, quien desea terminar el año con un potro domado: el transporte público de pasajeros en la ciudad.

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