Fabián Casarini, el abogado acusado de haber matado a cuchilladas a Andrés Arduvino cinco meses atrás en su estudio jurídico de Montevideo al 1600, fue sobreseído por la jueza de Instrucción Mónica Lamperti. Para adoptar la resolución judicial, la magistrada ponderó que el letrado actuó en legítima defensa.
A su vez, Marcela S.,.la pareja de Arduvino, que acompañó al joven fallecido el 8 de abril pasado al estudio jurídico de Casarini, fue procesada por hurto calificado en grado de tentativa. Para sobreseer a Casarini por un homicidio de esta clase, la jueza valoró que se daban los tres presupuestos establecidos en el Código Penal: una agresión ilegítima del atacante, la racionalidad en el modo de repeler esa agresión e inexistencia de provocación de parte de quien se defendía.
Durante la instrucción del caso, la fiscal Cristina Herrera había planteado incógnitas acerca de la investigación del suceso. Según ella, se detectaron "modificaciones" en el lugar del hecho entre una inspección y otra. En el segundo procedimiento pericial en el estudio faltaron, según dijo, un par de zapatillas, una PC y un teléfono, mientras que, en el tercero, apareció "en un lugar visible" una llave inglesa con manchas de sangre, que no aparecía en las fotografías tomadas en las dos oportunidades anteriores.
Incidentes. Ayer a la mañana, en el juzgado de Instrucción Nº12, a cargo de Lamperti, fueron convocados los actores del caso para ser notificados de la resolución. Daniela Arduvino, la madre de Andrés —en su carácter de querellante—, llegó acompañada por su abogado, Marcos Cella, y Marcela S. la pareja de Andrés. También acudió Casarini y sus defensores, Marta Macat y Daniel Kantor.
Para concretar el trámite, primero entraron al tribunal las dos mujeres y Cella. Lo que era un trámite de rutina se transformó, según fuentes judiciales, en un pandemónium. Según ese relato, Daniela Arduvino rompió el expediente del caso de su hijo, tiró otros expedientes al suelo, insultó a a la jueza y le arrancó los anteojos a la secretaria del tribunal, Andrea Peralta.
La versión de la mujer difiere de esa versión. "Cuando me enteré (por el sobreseimiento) comencé a sentirme mal. No rompí el expediente de mi hijo ni insulté a la jueza ni le saqué los anteojos a la secretaria. Sí tiré algunos papeles y expedientes al suelo. No le falté el respeto a la jueza. Ella me lo faltó a mí dejando en la calle a una persona que mató a mi hijo.Tenía todos los elementos de prueba pero lo sobreseyó", afirmó Daniela a este diario. Cerca del mediodía de ayer, el juzgado la reja cerrada del mostrador y podían distinguirse expedientes tirados en el suelo en la mesa de entradas.
Cella sostuvo que Arduvino se "descompensó emocionalmente" cuando se enteró del sobreseimiento de Casarini. "No me parece que corresponda abrirle una causa penal por el incidente. Hay que comprender el dolor que siente por la muerte del hijo", dijo.
El otro protagonista de la causa fue Casarini. Ayer en diálogo con LaCapital reiteró haber actuado en legítima defensa. "Esperaba en todo momento esta resolución. Estamos muy conformes porque se corresponde con el material probatorio", sostuvo.
—¿Cómo se desarrolló su actividad como abogado en estos meses?
—Fue muy complicado por el amedrentamiento y los hostigamientos que sufrí. Me pegaron carteles agraviantes por la zona de mi estudio. Desde que sucedió el hecho, tuve una actividad condicionada en mi profesión. Según dijo, Casarini trabaja en el fuero civil y comercial.
"Guardo respeto por el dolor de la madre de Arduvino ya que perdió a un hijo. Lamento realmente lo que pasó, pero lo hice para preservar mi vida", dijo.
Noche trágica. A las 2.30 del 8 de abril pasado, Arduvino caminaba con su pareja, Marcela S., cuando decidió pasar por el edificio de Montevideo 1629 para ver a una persona que vivía allí. En un primer momento —la muerte de Arduvino con nueve puñaladas inferidas por Casarini— tuvo dos relatos.
Casarini sostuvo que no conocía a Arduvino y que lo sorprendió robando en su estudio. Que hubo un forcejeo en el que le sacó a Arduvino un cuchillo y que en la lucha apuñaló al intruso. Tras el ataque, el muchacho fallecido escapó por una ventana. La otra versión la aportó Marcela S. La chica contó que, al pasar por el edificio, Arduvino le dijo que iba a ver a una persona para pedirle metadona (una droga para la rehabilitación de adictos) y que poco después su pareja salió ensangrentada por la ventana.
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