Aníbal Fernández dijo que todos los gobiernos lo hacen; similitudes con Macri y Ruckauf
De esta manera, el jefe de Gabinete no sólo negó que existan diferencias en el seno del Gobierno en relación a la propaganda oficial en las obras públicas sino que se amparó en la arraigada costumbre nacional de solapar actos proselitistas con las acciones de Gobierno y obras estatales. No se equivocó: también lo hicieron Perón, Ruckauf, Menem y Macri.
"¿Qué tiene de extraño?", se preguntó Fernández durante una entrevista con Radio Mitre . "Lo que se está haciendo no es otra cosa que lo que se hace en todos los carteles. Lo hacen los gobernadores, los intendentes, los presidentes. Se hizo toda la vida", expresó.
De hecho, la nueva reglamentación de Planificación no hizo más que reforzar otra orden emitida el año pasado, que obligaba a las empresas a colocar en todos los carteles que publiciten obras públicas el texto "Presidencia Cristina Fernández de Kirchner".
Aunque su uso contradice al artículo 42 de la ley de ética pública -que establece que la publicidad de los actos, obras y campañas públicas no podrán contener "nombres, símbolos o imágenes que supongan promoción personal de las autoridades o funcionarios"-, la explicación de Fernández no fue casual: sobran ejemplos de proselitismo en esta y otras gestiones, aunque pocas con las que el kirchnerismo busque referenciarse.
Uno de los ejemplos históricos ineludibles son las sidras y pan dulces navideños con la etiqueta de Juan y Eva Perón, entregadas para las fiestas de fin de año de 1953 y 1954. Ante este recuerdo, tampoco faltaron quienes asociaran el estilo y los rasgos del logotipo de la Presidenta con la imagen de Evita que, en tiempos de la resistencia peronista, pobló paredes y banderas.
Pero hay otros ejemplos más cercanos y menos simpáticos para el kirchnerismo, como los 800.000 pares de zapatillas que, en 2001, llevaban la firma del ex gobernador bonaerense Carlos Ruckauf, quien también sumó paquetes de harina, azúcar y guardapolvos a sus aspiraciones presidenciales. O los estuches de anteojos "autografiados" que el intendente de San Fernando, Osvaldo Amieiro, entregó en 2008 a 310 chicos con discapacidad visual.
Más cercano es el veto con el que, a comienzos de este año, el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, impidió que la Legislatura le prohibiera usar el color amarillo de Pro en los carteles públicos. Algo que nunca cumplió. Pero ni la Presidenta ni Macri fueron los primeros en imprimir su sello en los carteles de la vía pública. Mucho antes que ellos, "Menem lo hizo".
EMPRENDIMIENTOS CON NOMBRE Y APELLIDO
Con el sello de la Presidenta: según los instructivos de Planificación Federal, así luciría uno de los carteles que deberán colgarse frente a cada obra. El otro, también con el rostro presidencial, sólo deberá decir: "Aquí también la Nación crece".
Macri lo hizo: el jefe de gobierno porteño vetó una ley que le impedía usar los colores de Pro en los carteles.
Autografiadas: el ex gobernador Ruckauf entregó 800.000 zapatillas con su firma a niños bonaerenses





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