Un freno al recorte salarial disfrazado de recomendación es lo que lanzó ayer la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El organismo le advirtió al Banco Central Europeo (BCE) que la presión sobre los sueldos terminará dañando el crecimiento económico.
El BCE dijo que en el caso de España esperaba una marcada caída de la remuneración por asalariado como consecuencia de los recortes salariales en el sector público y por el impacto de la reforma laboral en el sector privado. Pero, aun así, sostuvo que es urgente aplicar sustanciales recortes de los costos laborales unitarios, sobre todo, en los países con alta tasa de desempleo, con España y Grecia a la cabeza. Las recomendaciones del BCE pasan a hacer más flexible la fijación de los salarios, es decir, disminuir la protección legal del empleo, suprimir la vinculación de los salarios con la evolución de los precios –habitual hasta hace poco en España–, reducir los salarios mínimos y permitir la negociación empresarial, por encima de los convenios de sector o provinciales, reconocidos también en España. También recomienda reducir los márgenes de beneficio excesivos, fundamentalmente en los servicios orientados al mercado interno, según lo afirma su boletín mensual.
La respuesta desde España tampoco se hizo esperar. El secretario de Organización del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Oscar López, recordó ayer al BCE que su misión es defender la moneda común, cosa que a su juicio no está haciendo muy bien. “Quizás habría que empezar a hacer exigencias al instituto emisor para que cumpla con su obligación de defender la moneda de todos los europeos”, disparó el socialista. Tras ser consultado en una conferencia de prensa por las declaraciones vertidas por el BCE, que considera que la moderación salarial en España ha sido muy limitada y que será necesario rebajar aún más los salarios, López replicó que “va a llegar la hora” de que los dirigentes de los estados miembro comiencen a solicitar determinadas actuaciones al BCE, en lugar de que el Banco pida tanto a los demás. “La principal función del BCE es defender el euro y, desde luego, no lo está haciendo muy bien. Por lo tanto, más que escuchar exigencias al Banco Central, va a haber que hacer reclamos a este organismo”, completó López.
Comentá la nota