Defensa de los ríos pampeanos: "Proclama de Santa Isabel"

La asamblea popular celebrada en la noche del sábado en el Polideportivo de Santa Isabel aprobó una proclama y resolvió terminar el corte con la jornada sabatina, porque "el propósito buscado ya fue cumplido" y evitar así un desgaste innecesario de las organizaciones que participaron.
El viernes, a las 20,30, volverán a reunirse en la sede del Sipren, H. Yrigoyen 469 de la capital provincial, según un informe distribuido por el Sindicato de Prensa Zona Sur, que participó de la asamblea.

Este es el texto completo de la proclama:

Convocados por las comunidades originarias, ciudadanos de distintos puntos de La Pampa iniciamos en esta jornada un nuevo camino de lucha en defensa de los recursos hídricos provinciales y en demanda de un caudal permanente del río Atuel hasta su desembocadura en el Desaguadero-Salado-Chadileuvú.

Inspirados en la gesta popular que a principios de los años ’70 produjo uno de los movimientos provinciales más importantes de la historia pampeana, actualmente congregado en torno a la Fundación Chadileuvú, conformamos una Asamblea Popular que determinó iniciar medidas de acción directa para modificar la histórica negativa de Mendoza a permitir el libre escurrimiento del río y la insensibilidad del gobierno nacional.

Durante más de medio siglo La Pampa protagonizó una histórica y esforzada lucha por sus ríos en los máximos niveles institucionales de nuestra nación.

El resultado fue un fallo de la Corte Suprema de Justicia que en 1987 determinó la interprovincialidad del Atuel y ordenó a los gobiernos de La Pampa y Mendoza garantizar el caudal mínimo del río y acordar en forma conjunta todos sus usos futuros.

En pos de cumplir con la sentencia los gobiernos de ambas provincias firmaron sucesivos tratados, aprobaron convenios y diseñaron distintas estrategias, pero el agua nunca volvió a regar el territorio pampeano.

Convencidos de que las acciones institucionales no producirán por sí solas el regreso del río Atuel, los pobladores afectados hemos decidido encarar un camino alternativo de lucha, sin mengua del de las instituciones y con el único objetivo de hacer visible en todo el país el desastre ambiental y social ocasionado por Mendoza y sensibilizar a los gobernantes sobre la necesidad de atender en forma urgente esta problemática.

Los pueblos originarios se identifican como parte de la misma madre naturaleza (Ñuke mapu) y consideran el corte de un río como un atentado al suelo que nos cobija y alimenta. El único modo para curar a la tierra herida es devolver el río que ha sido robado.

Hoy en Santa Isabel realizamos un corte de rutas durante el cual informamos a todos los viajeros sobre esta problemática.

Es el primer paso de un camino que no abandonaremos hasta observar nuevamente el río Atuel corriendo libremente por todo su cauce. Convocamos al pueblo de La Pampa, a sus instituciones, organizaciones y representantes a acompañarnos en esta lucha, sin banderas ni intereses sectoriales, porque no heredamos la tierra de nuestros padres, la tomamos prestada de nuestros hijos.

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