El ex secretario general del gremio docente Marcelo Guagliardo analizó la situación de fractura que vive el sindicato que lideró durante seis años. Las posturas nacionales, eje del conflicto.
Ahora, inmerso en su trabajo como docente de una escuela en el barrio Limay, niega una posible participación en las elecciones de fin de año y analiza la crítica situación interna que vive el gremio.
¿Dónde está trabajando ahora?
Estoy cubriendo una suplencia en la vicedirección de la Escuela Nº 20 y tengo mi cargo titular ahí. Me siento muy cómodo y a gusto allí, es una primaria que el año que viene va a cumplir sus 40 años, con una comunidad muy cercana a la escuela, es un lindo barrio.
¿Cómo fue la inserción en la escuela después de la actividad gremial?
Para mí fue todo un desafío por dos razones: primero porque yo siempre había trabajado en escuelas de ámbito rural. El tiempo que trabajé en Chos Malal lo hice en una de la periferia también, y cuando llegué a Neuquén lo hice prácticamente desde el sindicato. Así que estoy conociendo la lógica de cómo funciona una escuela en la ciudad.
Y, por otro lado, desde un lugar muy personal, es un desafío porque durante los últimos años se hizo una imagen pública de mí que tenía que salir a convalidar: demostrar que soy maestro aparte de haber sido secretario general. Que me gusta serlo y que lo elegí, todo eso ante la mirada atenta de mis compañeros y de los padres. Me siento bien. El año pasado estuve dando clases en sexto y séptimo grado. Fue redescubrir mi pasión casi al final de mi carrera.
¿Cuál es su rol en ATEN hoy?
No tengo ninguna relación ni institucional ni política con ninguna de las conducciones que hoy están en gestión. Obviamente, como afiliado, participo y estoy al tanto de lo que pasa.
¿Hay modelos sindicales distintos en disputa?
Hay varias cosas por desmenuzar y son productos de la misma organización y otras que no pasan por ATEN, que tiene que ver con procesos políticos y sociales que se producen afuera e impactan en el sindicato.
¿Por qué se produce la fractura entre la gestión provincial actual y algunas seccionales?
Esa diferencia existió siempre. Una de las cosas que nos caracteriza como sindicato docente es que tenemos una participación muy fuerte de compañeros con posicionamientos políticos muy claros y concretos, ubicados en el espectro político argentino y neuquino. Eso volcado en la vida diaria de la organización produce cortocircuitos y discusiones.
Nosotros también teníamos diferencias, pero íbamos a las asambleas y perdíamos con la oposición y prevalecía ATEN. Hacia afuera parecía que no se veía pero sí había diferencias. Como secretario general me pasó muchas veces de tener que ir a defender posiciones que no eran las que yo había votado pero sí las que habían ganado en asamblea y plenario.
¿Por qué hoy se ve tanto la ruptura?
La respuesta tiene que ver más por afuera que por adentro. Creo que el proceso nacional de los últimos años puso en tensión muchas organizaciones, de hecho en partidos políticos pasó lo mismo. ATEN no está afuera de eso.
Metida en esa discusión quedó la conducción provincial, que asume posicionada con el gobierno nacional y que, obviamente, la oposición tensa desde ahí. Entonces la discusión está en quién está más o menos con el gobierno nacional. Y ese es el punto, me parece a mí, que genera esta situación. Porque en el medio quedamos muchos que creemos que la organización sindical primero es de trabajadores. Porque somos de todos los partidos políticos.
¿En dónde se ubica usted entre las dos posturas?
Creo que están equivocados los dos. Creo que ambos nos obligan a posicionarnos y yo no me quiero posicionar anti ni pro nada. Yo quiero que mi organización se plante para defender los derechos de los trabajadores de la educación y la escuela pública, porque en eso estamos todos.
¿Cree que ATEN puede perder peso ante el Gobierno con esta fractura interna en caso de negociación?
Eso puede pasar. Apuesto a que no porque todavía hay una gran reserva en ATEN. Creo que esto que nos está pasando puede resolverse aún con los mismos actores, porque dentro de la conducción hay gente que sabe cómo resolverlo. Si los compañeros pueden hacer una mínima autocrítica estamos en condiciones de salvar ese capital político construido en los últimos 30 años de ATEN. Que en su vida sindical siempre tuvo un peso muy fuerte en la vida política de Neuquén y creo que eso es lo que está en juego ahora y debe defenderse.
¿Cuándo fue el momento en que se generó esa fractura tan clara dentro del gremio?
Creo que se generó a nivel nacional y que nos pegó a nivel local. Y creo que fue cuando se fraccionó la CTA. Cuando se divide al núcleo fuerte que le había dado vida, sostenido y hecho grande a la CTA en momentos en que la CGT intentó captar la atención de los trabajadores. Cuando esos dos bloques se separan, por estar más cerca o más lejos del kirchnerismo, se da una fractura que tuvo su onda expansiva que se trasladó a Neuquén.
Cuando era secretario general de ATEN provincia tenía en la oposición a Gustavo Aguirre pero confluían en algunas situaciones. ¿Por qué no ocurre lo mismo en las conducciones actuales?
Habría que preguntárselo a ellos. Nosotros como espacio azul-blanca entendíamos, a partir de 2007, que ATEN había asumido un nuevo compromiso social y que era construir la mayor fuerza posible para poder derrotar la impunidad. Eso nos obligaba a hacer los más grandes esfuerzos para seguir manteniendo a ATEN en esa unidad que garantizara lo otro. No nos podíamos dar el lujo que por diferencias circunstanciales generen una fractura que nos debilitase y que nos restara potencia política en la otra cuestión. Evidentemente los compañeros de la gestión actual dieron señas muy claras de que no era su prioridad, por cuestiones de otra potencia política. Se generaron fracturas y debilitaron el reclamo principal. De hecho creo que está a la vista, porque el reclamo de justicia –que nos pasa por arriba porque la gente que sale a la calle el 4 de abril no sale ante otras convocatorias-, es lo que nos está salvando.
¿El paso del tiempo desde el asesinato de Fuentealba es el que debilita la unión?
No, haberlo puesto en otro lugar. Cuando deja de ser la prioridad empiezan a pasar estas cosas. Nosotros apostábamos a tener una salida común con los compañeros que teníamos diferencias porque en realidad, además de hacer el esfuerzo por la unidad, terminaban definiendo las asambleas.
¿Cómo se resuelve esto?
El problema no se resuelve cercenando espacios de participación. Si es verdad que la gente no va a las asambleas, no hay que sacarlas, hay que reforzarlas. Porque la conducción que está llegó ahí porque se comprometió a hacer asambleas por escuelas y todavía no se hicieron. Si uno cuestiona lo que pasa tiene que pensar cómo resolverlo pero nunca anularlos, sino fortalecer la participación.
ATEN espera a mitad de año para comenzar las negociaciones salariales con el Gobierno. Los docentes siempre fueron una gran espalda para los demás gremios a la hora de salir a reclamar. ¿La inacción del sindicato puede perjudicar la lucha de los demás?
Yo no lo pondría tanta responsabilidad a ATEN aunque es verdad que no tienen tanto peso político. Me da la impresión que si nosotros seguimos estando en esta suerte de freno que nos autoponemos, no solamente vamos a complicar a los otros sino a nosotros mismos. Y también hay que discutir si los otros gremios no tienen tanta fuerza, eso es relativo.
La dirigencia sindical de todo el espectro estatal tiene que hacer una autocrítica. Si ATEN está complicado, también deberían ver los demás cómo colaboran, porque todos luchamos por lo mismo. Al final todo sale de la misma torta.
¿Qué implica para un sindicato y sus dirigentes defender la educación pública?
El rol de cualquier otro dirigente sindical es defender el trabajo y la condición laboral del trabajador pero en el caso del dirigente sindical docente o de la salud lo que está en discusión es un derecho que, nosotros, somos el vínculo con el Estado para garantizarlo.
Entonces, defender la escuela pública no sólo implica defender las condiciones de trabajo sino también las condiciones en las que aprende el destinatario del cumplimiento de ese derecho. Y eso es lo que muchas veces no se entiende.
Si no hubiera reclamos y lucha, nuestra escuela estaría en otra condición distinta. Habría que comparar con otras provincias donde se aplicó la Ley Federal de Educación y la nuestra. Acá hay escuelas técnicas, artísticas, para adultos, etc. Deberían fijarse en otros lugares. No hay todo eso, es privado. Y eso no fue un regalo del gobierno de Jorge Sobisch. Fue un logro de ATEN, que consiguió instalar el tema y dar el debate, después nos acompañaron muchísimas otras organizaciones para resistir y se salvaron esas escuelas.
¿Por qué en los últimos años en los reclamos del sindicato prevaleció el tema salarial por sobre el tema pedagógico?
Cuando uno discute el salario de los trabajadores de la educación lo que está atendiendo es al trabajo propiamente dicho. Reclamar un salario más digno es permitir que ese maestro pueda enseñar en otra condición.
Organizar una escala de salario medianamente aceptable significa generar un escalafón que reconozca los puestos de mayor jerarquía y responsabilidad dentro del sistema.
Por ejemplo, la pelea que dimos por los cargos de supervisión. En 1999 no se cubrían esos cargos. Durante 8 años no hubo supervisores del sistema. El nivel de conflictividad en las escuelas era enorme porque no había nadie con autoridad que resolviera un pequeño conflicto. El gobierno de Sobisch contrató a una consultora para ver si había que poner coordinadores o generar los puestos de supervisor. La consultora concluyó que debía regenerarse esos cargos porque tienen una autoridad moral para decidir porque se llega a través de la carrera docente y no con puestos políticos. Aún con eso hubo que luchar para que se restituyan y eso se logró en el conflicto largo de 2006. La lucha siempre es instalada mediáticamente como salarial pero en el fondo de eso siempre está lo pedagógico.
¿Leyó el proyecto de la Ley de Educación?
Le di una lectura por arriba.
¿Cree que fue un error político de ATEN de no participar del Foro?
No. El error fue no haber hecho nada durante el año pasado. Cuando se lanzó el Foro nosotros dijimos que había que recuperar la historia educativa de la provincia. Creamos el Espacio de Discusión por una Educación Pública Intercultural para generar el debate desde ahí, formular nuestra propia opinión. Pero eso se abortó, en parte por la interna y en parte porque para la conducción actual no era importante.
Ahora ATEN decidió participar, ¿cuál cree que debe ser su rol ahí?
Como están las cosas, creo que discutir esto es convalidarle el proyecto al Gobierno, que es lo que ellos necesitan. Creo que hay que barajar y dar de vuelta.


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