El Gobierno prepara un decreto para regular el vertido de efluentes de todo tipo al cauce del Río Chubut, según trascendió esta semana. La norma también establecería las penalidades para las empresas, organismos públicos o particulares que violen las prohibiciones que se establezcan.
La confección de un decreto en particular para atender la situación quizás no grave pero sí crítica de los niveles de contaminación en el Río Chubut, podría obedecer no sólo a la necesidad de atender individualmente un recurso ambiental prioritario, sino además a la de salvar los problemas que ha evidenciado la apliación del Código Ambiental de la Provincia, una legislación que tiene, según afirma hasta el propio Superior Tribunal de Justicia, defectos técnicos tan notorios que lo transforman prácticamente en letra muerta a la hora de su aplicación.
Sobre el Río Chubut pesan, independientemente de la polémica generada por los vertidos no autorizados de los pluviales "Owen" y "Musters" de la ciudad de Trelew, otros múltiples factores tan o más preocupantes que aquellos.
Es que factores culturales hacen que muchas personas tomen las riberas y el cauce como basurales urbanos y semiurbanos, arrojando prácticamente cualquier residuo en sus alrededores; una característica a la que deben sumarse la acción depredadora de muchas explotaciones rurales -como las famosas "chancherías"- y la presión que sobre el ecosistema ejercen los desechos industriales clandestinos.
Para cerrar el informe, hay que mencionar que el Gobernador, Martín Buzzi, firmará esta tarde un convenio con el Fondo Fiduciario Federal de Infraestructura Regional con su presidente José Estabillo. El mismo establece el financiamiento millonario para la construcción de desagües pluviales para las ciudades de Trelew y Comodoro Rivadavia y para realizar obras en distintos municipios de la provincia en el marco del Programa de Fortalecimiento Municipal.
El pluvial trelewense sería adjudicado a una empresa que utiliza una variedad de "Super Cemento" para sus obras. Atráaaaaaaaaas, allá en el fondo de la firma, los antiguos aseguran haber visto la sombra y la punta de dos altísimos funcionarios públicos.

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