El jefe de los inspectores municipales dio cuenta el domingo, de forma particular, que la heladera de un supermercado de calle Avellaneda no estaba funcionando y los productos lácteos que alojaba habían perdido la cadena de frío – Se confiscó casi 200 kilos de productos
El operativo se produjo luego de que el jefe de los inspectores municipal accediera, alrededor de las 20 horas, al mencionado local comercial con el fin de comprar algunas provisiones, en carácter particular.
El funcionario municipal constató en el lugar que una de las heladeras no estaba funcionando y que los productos que alojaba en su interior estaban literalmente “calientes”, por lo que decidió llamar en el mismo instante a Daniel Gallo, el encargado de Bromatología, quien inmediatamente acudió al lugar con personal de policía y demás inspectores municipales.
Efectivamente, Gallo tomó cuenta enseguida de que los productos no cumplían con la cadena de frío e inmediatamente se procedió al secuestro de los mismos, que se especula serían unos 200 kilogramos de productos lácteos, de diferentes marcas. Los dueños del lugar, por su parte, argumentaron de que no se habían percatado de los sucedido y que la heladera estaba rota.
Al perderse la cadena de frío, las bacterias pierden las características normales y empiezan a fermentar en una forma inadecuada que provocan, a quienes consumen esos lácteos en mal estado, cuadros de enterocolitis que pueden derivar en serias complicaciones de salud.
No obstante, vale decir que si bien es una tarea de rutina de Bromatología, a raíz de este hecho ayer por la mañana los inspectores municipales salieron a revisaron intensamente todos los comercios de la localidad, con el fin de prevenir hechos similares.
“Nosotros tratamos de hacer docencia, pero a veces la gente no cumple y cuando no se cumple lógicamente que debemos actuar de la manera correspondiente. Y si es reincidente, desde ya que vamos a llegar a clausurar el lugar”, manifestó el mismo Gallo a raíz de la situación.
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