El relacionista público Martín Barreras y el dueño del boliche Babilonia, Eduardo "Chino" Ros, prestaron su declaración ayer en la Ciudad Judicial.
Los sospechosos de abuso sexual se presentaron ayer a las 10 de la mañana junto al abogado de ambos, Carlos Amado, y tardaron más de una hora en realizar el descargo. Fueron citados -luego de dos meses de ocurrido el hecho -por el fiscal Carlos Ordás, quien no estuvo presente durante la indagatoria ya que estaba en otra audiencia.
Según fuentes judiciales allegadas a la investigación, los sospechosos de 22 y 30 años dijeron que a las menores no se les regaló alcohol dentro del boliche, que estaban lúcidas y que prestaron su consentimiento para mantener relaciones sexuales con ellos. Esto contradice la denuncia radicada por los progenitores de las adolescentes de 16 años, quienes aseguraron fervientemente (tanto en la exposición judicial como en una conferencia de prensa) que las chicas fueron inducidas a beber alcohol y que, sin tener plena conciencia de sus actos, fueron violadas dentro de la casa de Ros.
Escrache.
Los padres de las supuestas víctimas se congregaron en la Ciudad Judicial junto a unas cuatro personas y el abogado Nicolás Romano en horas de la mañana. Un grupo de este medio acudió al lugar y se entrevistó con algunos de ellos. "Nosotros no podemos hacerles nada (a los sospechosos)" había dicho una de las madres ante la consulta de este cronista. Sin embargo, poco después, sus acciones demostraron lo contrario.
Testigos presenciales de la agresión informaron a LA ARENA que fue Ros quien salió primero del edificio judicial escoltado por un uniformados. El empresario bolichero fue abordado por el grupo congregado y recibió todo tipo de insultos, pero no fue atacado. Luego llegó el turno de Barreras de salir del establecimiento, pero a éste lo arrinconaron e incluso una de las presentes le propinó un golpe en la cabeza.
El relacionista público, escoltado por varios agentes policiales, pudo zafar y se subió al auto de un amigo. Antes de marcharse, el padre de una de las jóvenes supuestamente abusadas golpeó uno de los vidrios del automotor sin romperlo.
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