Las declaraciones de La Rosa en el programa radial “Cuando el río suena” alinearon a varios ediles al comienzo de la sesión y lo que debió ser una simple aclaración terminó en una larga serie de exposiciones.
Estas fueron las aclaraciones que se dieron en el recinto, a partir de la ajustada aclaración de Daniel Píccolo, presidente de la comisión de Gobierno. Pero la cosa no quedó ahí. La Rosa respondió acusando a Vélez, de quién dijo: “entonces me mintió, pues fue quien me dijo que en Gobierno se trató. Me guié por una mentira del concejal”. Esa expresión produjo el resultado que era de esperar: la reacción inmediata del aludido, que replicó que “jamás dije que el expediente fue a Gobierno. La concejal no lee los despachos. Ella firmó para su pase a archivo. No es la primera vez que pone en sospecha el trabajo del HCD”.
La Rosa se defendió: se le habría prometido que si aceptaba enviar los expedientes a archivo saldría uno mejor desde la comisión, “lo cual no fue cumplido. Me engañaron y yo lo creí. Pero ya aprendí que no puedo confiar en nadie. Prometen pero nada, nada se cumple. ”
Ahí podría haber concluído el tema que se limitaba a una discusión entre dos personas pero otros concejales pidieron la palabra: Carlos Folino reafirmó lo dicho por Píccolo y agregó que ese tipo de declaraciones solo crean sospecha hacia todos los legisladores, que en el Concejo no se “cajonean expedientes” (otra de las declaraciones de La Rosa) y que eso constituye un delito. “Lo que pasa es que hay gente que no aprende ni mejora”, indicó.
Mariano Amore, por su parte, expresó que a La Rosa se le informó previamente del pase a archivo porque es necesario “mantener ciertas reglas del juego” en la convivencia dentro del HCD y que ella lo había aceptado. Alfredo Giorno reaccionó: “no acepto que nos digan tramposos”.
Omar López pidió que se concluyera con el tema: “esto no tendría que ser discutido en el recinto”, salvando un momento en el que parecía que todos se alineaban para manifestar su descontento con la concejal, de la que muchos legisladores no aceptan lo que consideran “permanentes exabruptos” y que se resume a que no tiene reparos a la hora de decir lo que piensa, sin darle mucha importancia a las formas.
Lo cierto es que la confusión podría haber sido aclarada en Labor Parlamentaria y pedirle simplemente a La Rosa que se retractara de sus dichos públicamente. Pero en ese
ámbito no se mencionó el tema: ella no sabía que sería incorporado a la sesión.
En declaraciones posteriores Folino expresó que “hace unos días le dije a La Rosa que se había equivocado, que lo rectificara, y no lo hizo. Por eso fue necesario hacerlo en el recinto. Ella desconfía de todos”.
Comentá la nota