Decisión política y espíritu patriótico

"Si los pueblos no se ilustran, si no se divulgan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que puede, vale, debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y será tal vez nuestra suerte cambiar de tiranos sin destruir la tiranía" Mariano Moreno, secretario de la Primera Junta
Se cumplen hoy 200 años del momento en que un grupo de patriotas decidió unirse para dejar de ser colonia, y emprender una revolución que triunfó seis años más tarde, en 1816, con la Declaración de la Independencia.

En aquel entonces, en lo que sólo era una desolada ciudad de 40 mil habitantes, intelectuales, comerciantes y profesionales aunaron esfuerzos, en la denominada Semana de Mayo de 1810, para deponer al virrey Cisneros, representante de la corona española, y reemplazarlo por la Primera Junta de Gobierno. Hizo falta mucha valentía y, sobre todo, decisión política para

emprender esos cambios.

Pero contra viento y marea, y pese a las propias resistencias del poder constituido, que se negaba a dejar los beneficios y privilegios obtenidos durante la época virreinal, se logró conformar y hacer parir una nación. Y ello fue sólo el comienzo: hicieron falta varias décadas, que incluyeron duros enfrentamientos, para que la patria pudiera tomar forma y lograra convertir a la Argentina en uno de los países más pujantes del mundo, con un sólido sistema productivo, con una clase media ascendente y con un territorio en donde prácticamente había dejado de existir la desocupación y la miseria. Ello se mantuvo hasta hace poco más de 30 años.

Fue un largo proceso, con aportes de próceres como José de San Martín, Manuel Belgrano, Juan Manuel de Rosas y Domingo Faustino Sarmiento en el siglo XIX, y de grandes estadistas como Hipólito Yrigoyen, Juan Domingo Perón y Arturo Frondizi en el siglo XX.

Ayer se puso de manifiesto, con los festejos del Bicentenario, que este sentimiento patriótico que comenzaron a constituir nuestros próceres está más vigente que nunca. Me ha hecho tener la esperanza en la recuperación de nuestro país. Y cuando hablo en primera persona me estoy refiriendo a algo que seguramente es compartido por millones de argentinos.

Realmente resulta conmovedor ver la emoción con la que los argentinos, que vienen participando de los festejos, cantan el Himno Nacional. Y también resulta muy positivo la admiración y el respeto que se pone de manifiesto en los desfiles y actos que son organizados por las Fuerzas Armadas, siendo una de las instituciones que forman parte de la esencia de nuestra nacionalidad: su creación se remonta, incluso, a años anteriores a la Declaración de la Independencia.

Hablar de sentimiento patriótico puede parecer algo pueril para aquellos sectores que siempre estuvieron asociados o fueron funcionales a los intereses antinacionales. Pero, en realidad, es un elemento de vital importancia para constituir una base sobre la cual nuestro país pueda emprender, nuevamente, la senda del desarrollo sostenido que nunca tuvo que haber abandonado. Y eso lo lograremos si todos estamos unidos detrás de nuestra bandera celeste y blanca.

En esta fecha tan especial que estamos celebrando, también quiero recordar a un pensador ilustre de nuestro sentido de nacionalidad, como fue don Arturo Jauretche, que alguna vez dijo que los “pueblos felices son muy difíciles de vencer”. Que así sea.

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