Una decisión que ordena el peronismo, desde Trelew

Mario Das Neves ya eligió a uno de sus principales candidatos para 2011.
Máximo Pérez Catán, su ministro con más tiempo en el gabinete, su hombre de confianza, su amigo y compañero militante desde siempre, será el hombre para competir por la intendencia de la ciudad más política de la provincia, donde el radicalismo es fuerte históricamente, y en la que el Nuevo Espacio aspira a entronizar al subsecretario de pesca de la Nación, Norberto Yauhar.

Trelew contaba con una variopinta cantidad de precandidatos por el dasnevismo. Empezando por Pablo Das Neves, y pasando por Jorge Pitiot, Gonzalo Carpintero, Pablo Punta, Alfredo Béliz y algunos otros, más autopostulados que otra cosa. Sin embargo, Das Neves apostó por Máximo. Buceando en las razones de la elección, nos encontramos con lo siguiente:

Máximo Pérez Catán es, antes que nada, un peronista clásico, surgido del riñón del dasnevismo. Y que en los ’90 fue capaz de cobrar un dinero propio y aportarlo hasta el último peso a una campaña que fue, al final, de la derrota. Es un militante, hombre de confianza, negociador, componedor. Su elección ordena la interna, porque desde ese punto de vista es indiscutible. ¿Quién puede restarle merecimientos, historia, militancia, capacidades, o llegada a esa base social con la que siempre cuenta el peronismo? Nadie. Por lo tanto, esa discusión está zanjada y ordena al peronismo de Trelew, salvo al encolumnado con Yauhar, y al resto del dasnevismo en la provincia.

La elección de Máximo tiene otro punto importante de análisis: Das Neves no está dispuesto a correr riesgos y pondrá lo mejor que tiene en las candidaturas más importantes. Gente en la que confía, a la que sabe fiel al proyecto, a las ideas, y al modo de gobernar y gestionar con que se ha manejado la provincia desde 2003 a la fecha. Por eso, en «su» ciudad, el Gobernador apuesta por alguien «del palo», pero que es capaz de aglutinar al resto del peronismo tras su figura.

Hacia afuera del peronismo, también la elección de Pérez Catán es interesante. Fue el ministro «de la policía» en los años más tremendos de la inseguridad, y jamás dejó de poner la cara, de contener a familiares de víctimas, de estar, de recorrer la provincia. En Trelew los vecinos saben quién es, y cuál es su historia. Y podrán evaluar con muchos elementos a la mano, si es el hombre que podrá transformar en más crecimiento para la ciudad esa imagen positiva de más del 90 % que el Gobernador mantiene en la cuna de la política chubutense.

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