El ministro de Seguridad y Justicia de la Ciudad, Guillermo Montenegro, no cree que el gobierno esté cerca de transferirle la Policía Federal. En una entrevista con LPO, afirma que en el kirchnerismo “hay un grupo de personas que piensa que la fuerza da poder” y demora el traspaso. La interna con Eugenio Burzaco, el acuerdo con la Casa Rosada para nombrar jueces federales y los inesperados elogios a Garré.
Las paredes tapizadas en maderas enmarcan despachos inmensos, rectangulares, simétricos. La sede del Ministerio de Seguridad y Justicia porteño ocupa al menos un cuarto de manzana sobre la revitalizada avenida Patricios. Sobre la antigua fábrica de Alpargatas, reciclada durante la gestión de Jorge Telerman por Diego Gorgal, se montó el corazón político de la Policía Metropolitana. Guillermo Montenegro está feliz en el cargo, se le nota. Sobre el enorme escritorio de caoba tiró el chaleco fluo con el que se lo ve por televisión. “No es marketing, salimos corriendo de los operativos para informar a los medios y es de uso obligatorio”, explica. El despacho mezcla el gusto previsible de un ex juez federal, madera oscura, sillones Chestefield, con el vértido de la gestión: cuatro plasmas clavados en los canales de noticias. Montenegro es desconfiado, pero tiene el trato bonachón y amiguero que seguramente heredó del rugby.
-¿Qué tan cerca está el traspaso de la Policía Federal a la Ciudad?
-Yo no tendría muchas expectativas. Siempre es un anhelo del gobierno de Mauricio (Macri) y mío también de contar parte de la Policía Federal dentro de la Policía Metropolitana, ya que acortaría los tiempos de crecimiento de la fuerza.
-¿Qué significa “parte” de la Policía?
-La idea es que nos traspasen la Superintendencia de Seguridad Metropolitana, unos 12 mil efectivos. La Metropolitana a fin de año tendrá 3.200, de manera que cuaduplicariamos los hombres. Igual, un traspaso no sería tan lineal, porque la Ley de Seguridad Pública dice que los policías tienen que estar capacitados y tener aprobado un curso en el Instituto de Seguridad Pública. Existe la posibilidad de que todos no lo aprueben.
-¿Pero la idea es ésa, que pasen a formar parte de la Policía Metropolitana?
-Por ley, no puede ser de otra manera. La Ciudad tiene su propia policía aprobada por la Legislatura y cualquier policía que venga tiene que incorporarse a la Metropolitana. No vamos a tener dos policías. Por eso, si se concreta el traspaso tiene que haber una negociación muy fina con el Gobierno para ver qué pasa con los que no aprueban el curso, con los que no pueden incorporarse porque no tienen el secundario terminado, los que están fuera de edad. Además, está el traspaso de bienes. Hay un montón de bienes que tiene la Federal que son donaciones con cargo, exclusivamente para esa fuerza. Sin contar que la Federal no tienen el concepto de comisarías que tenemos nosotros, que planteamos un máximo de 15 comisarías muchos más grandes. En definitiva, el traspaso no es soplar y hacer botellas. En Cataluña les llevó 16 años.
-¿Qué le dicen cuando habla con los agentes de la Federal? No con los funcionarios o los comisarios, con los agentes de a pie…
-Al principio se veía a la Metropolitana como una policía “municipal”, menor; pero con el tiempo quedó claro que basa su trabajo en la capacitación, la tecnología y el cuidado del policía, desde el sueldo, la obra social, el arma, los zapatos, el patrullero, las cámaras. Además, ven que hay una clara decisión política de que esto funcione.
-Pero no me respondio la pregunta, ¿Qué le dice el agente de la Federal cuando le habla del traspaso?
-Hoy quiere pasarse.
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-¿Cree que en este marco de ajuste que inició el Gobierno, podría ser favorable para acelerar el traspaso? Para ahorrar como intentan hacer con el Subte…
-Para el Gobierno nacional no es plata en la Superintendencia gastan unos 1.600 millones. Para tener una idea, el presupuesto de la Ciudad es de 32 mil millones y yo creo que el gasto en la policía debería ser entre el 15 y el 18 por ciento. Hoy invertimos en la Mteropolitana unos 1.000 millones.
-Usted dice que el presupuesto de la Metropolitana, debería multiplicarse por seis ¿Pero eso pensando en una fuerza de unos 17 mil hombres que ya incluiría el traspaso de la Federal?
-Claro, además habria que pensar que sería para mantener a la fuerza, porque los mil milllones que tiene hoy la Metropolitana incluye la construcción de comisarías. En estos momentos estamos haciendo dos. Una en Chacarita en la comuna 15, detrás de lo que es Centro Urbano de Control, sobre la calle Guzmán y la otra en la Comuna 4, sobre Zavaleta.
¿Piensan construir más?
-Sí. La idea es cumplir el plan de hacer al menos dos por año. Pero para definir la ubicación estamos conversando con el Gobierno nacional. Sería bueno ponerse de acuerdo, al margen de las diferencias políticas, así si ellos van a estar más en la comuna 8, nosotros iríamos a otro lugar.
¿Creen que el Gobierno demora el traspaso porque es un resorte de poder muy importante controlar la policía del distrito donde se asienta el gobierno?
-Hay un grupo de personas que entiende que tener la fuerza de seguridad da poder y hay una resistencia de un grupo de la Policía que ve un desmérito el traspaso. Pero yo creo que al existir la Metropolitana, eleva a la Federal que pasa de cuidar a una Ciudad a cuidar a la Nación, a ocuparse de los delitos que preocupan a la Nación como el terrorismo, el narcotráfico, la trata de blancas.
-Claro, como una suerte de FBI, pero también están los que reclaman la creación de una policía judicial, que sea la que asista a los jueces en la investigación de esos delitos…
-Toda discusión es buena pero lo central es delimitar bien los protocolos de acción de cada policía. En Washington pasa algo que es maravilloso, hay 200 policías, hay hasta una policía para el zoológico, que está armada. Ahora, en una situación de crisis todo el mundo sabe qué tiene que hacer. Eso es lo que se logró con el sistema de emergencias en la Ciudad en combinación con Policía Federal y Bomberos.
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La salida de Burzaco
-Eugenio Burzaco acaba de renunciar a la jefatura de la Metropolitana. Cuando ingresó se lo vio como un recorte de poder a su autoridad y coincidió con los rumores que hablaban de su renuncia ¿Terminó ganando la interna?
-Desde que llegué veo muy claro que la renuncia mía Macri la tiene a disposición. En los peores momentos, con el tema de las escuchas o el llamado a indagatoria mío, le dije claramente que tenía mi renuncia a su disposición. Siempre me bancó, y a la gestión. Nunca sentí la posibilidad de que me pueda ir. Yo trabajo desde lo político para que Macri sea candidato a presidente en 2015 y como gestión, quiero que la gente esté más segura y tranquila. El día que tomé la decisión de dejar una exitosa carrera judicial de 25 años, también asumí que Macri es el conductor del espacio político.
-No me contestó si terminó ganándole la interna a Burzaco…
-Nunca viví su designación como una quita de poder. Cuando fue elegido por Mauricio, porque él es quien elige a los jefes de la Metropolitana, nos parecía que era darle un corte a una situación política compleja que veníamos viviendo (por el caso del comisario “Fino” Palacios) y Burzaco hizo una buena gestión en estos dos años. Ahora tomó la decisión de dar un paso hacia la política para tratar de ayudar al armado nacional de la candidatura de Mauricio para el 2015.
-¿No es un retroceso nombrar como jefe de la fuerza a un polícia?
- La decisión del nuevo jefe no esta definida.
-Pero se menciona a Horacio Giménez…
-Es el superintendente de la Metropolitana, el más antiguo de la fuerza y uno de los candidatos, pero la decisión la va a tomar Macri.
-Sin embargo, sorprende que justo cuando la ministra Nilda Garré avanza contra la Federal, ustedes saquen a un civil y elijan a un ex policía federal para comandar la Metropolitana…
-Son cosas diferentes. Primero cuando vienen policías de otras fuerzas vienen personas, no instituciones. Segundo, nosotros tratamos de detectar cuáles son las personas con conocimiento en su fuerza de origen, que puedan trasladar a la Metropolitana su experiencia.
-¿Pero cuanto hay de realidad en esa idea de que los excluídos de la Federal se terminan reagrupando en la Metropolitana?
-Todo lo contrario. Nosotros sólo buscamos lo que necesitamos. Si necesitamos gente en comunicaciones, vemos quién se fue hace poco en la policía de la Provincia o en la de Santa Fe. Comunicaciones policiales no es una materia que se da en la Universidad. Lo mismo hacen los que contratan periodistas, no van a buscar uno que recién sale de la facultad, quizá contratan a uno con diez o doce años de experiencia.
-Claro, pero en muchos casos los deplazados arrastran cuestionamientos vinculados a corrupción, connivencia con el delito…
-Es lo mismo que pasa con los periodistas.
-Es distinto, los policías deben velar por los bienes y la vida de terceros, es diferente.
- Estamos de acuerdo. Todo es delicado. De hecho el nivel de corrupción que tiene la Metropolitana es cero.
-La pregunta es si es un avance o un retroceso volver a un jefe de la policía que sea policía, después de haber nombrado a un civil como Burzaco.
-Son etapas, no hablo ni de avances ni de retrocesos. El trabajo de Eugenio fue muy bueno y en esta etapa quizá se elija un jefe que provenga de la fuerza policial. Son personas, en definitiva se elige una persona para cumplir una función.
-Pero hay un sector, como el de Garré, que critica el autogobierno de la fuerza.
-Yo también creo que el autogobierno no es bueno. Nosotros lo hemos delimitado en la Ley de Seguridad Pública. Acá tenemos una Subsecretaría que se encarga de presupuesto, compra y licitaciones y no está a cargo de un policía. La academia policial está a cargo de un civil, que incluso define el ingreso de los aspirantes. Y luego está mi conducción que también es civil. Lo único que le queda al policía es la operatividad. Y está bien que sea el policía el que esté a cargo del comando. La política tiene que saber qué hacer, no cómo hacer. Por ejemplo, se toma la decisión de cuidar la Comuna 12. Ahora, el cómo lo sabe el policía. Cuántas cámaras, efectivos, lo define el policía. Lo mismo me pasaba cuando yo era juez. No le preguntaba al policía si sabía romper la puerta en un allanamiento. Yo me fijaba en la ley y si correspondía, firmaba la orden.
Las diferencias con Garré
-¿Está de acuerdo con la política de Garré de poner la mira en la corrupción judicial?
-Cada uno hace su propia construcción. Yo tengo una forma de trabajar cerca de la fuerza.
-Se lo pegunto porque en la crisis del Parque Indoamericano mientras en el PRO arreciaron las críticas a Garré, usted fue muy moderado…
-Primero, yo soy muy respetuoso. Hay momentos para hacer política y otros para trabajar. No sé si en medio de una crisis es el momento de hacer política, como hicieron con nosotros en medio de los derrumbes. De hecho, algunas medidas que tomó Garré no me parecen mal.
-¿Qué medidas?
Tener un acercamiento con la fuerza no está mal, es lo que estamos haciendo. De hecho, ellos copian muchas veces lo que hacemos nosotros, pero está bien. Se ve en el tema de las cámaras, los patrulleros, el uniforme. Me parece bien que se basen en la tecnología, la seguridad tiene que tenerla en cuenta. Por eso tenemos los patrulleros con cámaras, con GPS. Es lo que nosotros estamos haciendo hace dos años.
-¿Es tan grande la diferencia entre la política de seguridad del gobierno nacional y la de ustedes? ¿Representan realmente dos miradas sobre la cuestión penal? Se lo pregunto porque hay una idea de que Macri es de derecha pero usted va y se reúne con Zaffaroni…
-Zaffaroni fue a un encuentro que hicimos en la Metropolitana y estaba Macri. Yo le tengo mucho respeto a Raúl como profesor de derecho penal. Le puedo discutir muchas cosas pero a veces no me animo a planteárselas por el nivel de conocimiento que tiene él y el que tengo yo. Lo mismo me pasa con Righi. Decir que la derecha es dura con el delito y la izquierda con las causas, es una pendejada. Tenés que ser duro con el delito y eficaz con las causas.
-Quizá el matiz pasa más porque lo que se ve en Garré es su intención de combatir la corrupción policial, que muchas veces aparece ligada al delito.
-Es bueno combatir la corrupción en todos los órdenes del Estado, pero creo que en lo que es las causas del delito, nunca nadie había trabajado tan intensamente con gente en riesgo para que no se acerque al delito. María Eugenia (Vidal) trabajó en ese sector.
El Indoamericano y los jueces
-En tribunales se habla de un inminente pedido de procesamiento contra efectivos de la Policía Federal y la Metropolitana, porque habría pruebas que los vinculan con las muertes que ocurrieron durante la toma ¿Está al tanto de esta posibilidad?
-No, no tenemos esa información. Y por el tipo de armas que tenía la Metropolitana estamos muy tranquilos. No se compraron balas de plomo, no había en la bolsita de municiones balas de plomo.
- Algunos sectores se desencantaron con el PRO por el acuerdo con el oficialismo para nombrar jueces federales. Usted fue juez federal ¿qué opina de eso?
-El concurso ese tenía mi vacante. Yo estoy terminando esta gestión y todavía no se nombró mi reemplazante. Es un papelón, institucionalmente había que darle un corte a esa situación. Es lógico que el Poder Ejecutivo que tiene representantes decida sobre las ternas y que la oposición discuta en el Consejo de la Magistarura.
-¿Qué piensa de los candidatos?
-Conozco a la mayoría de los que están en las ternas y son tipos con mucha experiencia. Hacer otra cosa, retirarse de la sesión del Consejo y no participar del quórum, no hubiera sido lo correcto. El 33 por ciento de la justicia federal no está ocupada no se puede seguir con esa situación.
-¿Es un signo de madurez del PRO aceptar que hay decisiones de gobierno que generan costos? ¿O sucumbió al kirchnerismo?
- Hay que entender que gobernar es pagar costos, es tomar decisiones. Es mucho más fácil estar del lado de enfrente. Crear una fuerza policial significaba un costo, podríamos haber hecho plazas. Yo creo que en este caso es un beneficio para la sociedad tener completada la nómina de jueces federales de la Ciudad.





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