Decae el movimiento de los “indignados”

El desánimo y la división empezaron a cundir ayer entre los manifestantes que llevan casi diez días acampados en decenas de plazas de España exigiendo un sistema democrático más justo y participativo.

“Hemos pasado del sueño y de un momento de alucinación colectiva al desánimo”, dijo Francisco Miñarro, de 32 años, uno de los portavoces del movimiento reivindicativo en Madrid. “Ya no estamos protestando. Lo que hacemos es trabajar para llegar a algo concreto.”

Tras las elecciones del fin de semana, el número de personas que se congregan cada tarde en la Puerta del Sol de Madrid, epicentro de las protestas, sigue descendiendo. Centenares de personas se reunieron ayer, pero en una cantidad muy lejana a las decenas de miles que lo hicieron los últimos días.

“A pesar de que haya menos gente, creo que la indignación y la denuncia de la sociedad han quedado patentes”, afirmó Miñarro.

Algunos comercios de la zona de Sol, en pleno centro de Madrid, comenzaron a quejarse de que la acampada afecta a sus negocios. Los “indignados” comenzaron a hacer caso a los comerciantes que se quejan de su presencia porque, entre otras cosas, sus vidrieras se llenaron de carteles reivindicativos. A lo largo del día, quitaron todos los carteles que molestaban en los pequeños y medianos comercios y limpiaron algunas de las pintadas. Sin embargo, dejaron los que estaban en las grandes superficies. Los acampados aceptaron también la petición de los comerciantes de mantener libre un perímetro de cinco metros alrededor de la entrada de las tiendas. Por ahora, la policía no forzó el desa-lojo y los manifestantes tienen previsto permanecer en la plaza al menos hasta el próximo domingo, cuando celebrarán una nueva asamblea para decidir el futuro de la acampada.

Miñarro reconoció que la euforia inicial ya pasó y que la llamada “revolución de los indignados” intenta articular propuestas concretas de forma sosegada. En ese sentido, admitió que la propia heterogeneidad del movimiento, que es horizontal y que no se define ni de izquierda ni de derecha, está complicando los acuerdos. Los manifestantes crearon comisiones de trabajo en economía, sanidad y medio ambiente, entre otras.

En estas comisiones debaten en plena calle con vistas a elaborar un manifiesto que recoja propuestas para combatir la crisis y el desempleo y mejorar una democracia que, dicen, está obsoleta. “Hay distintas propuestas, asambleas y votaciones por todas partes”, relató.

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