La euforia por los partidos de Argentina en el Mundial de Sudáfrica despobló las calles de la ciudad. La mañana de ayer mostró escaso movimiento y negocios desiertos. Peor aún. El jueves próximo, cuando la selección se enfrente ante Corea en pleno día hábil, el panorama será más contundente.
“No vamos a negar que todo el mundo buscará de hacerse de un televisor, pero no habrá guardias mínimas y cambios en la grilla de los horarios”, destacó a modo de ejemplo el secretario adjunto del Sindicato de Trabajadores Municipales, Antonio Ratner.
A media mañana de ayer y a medida que se acercaba la hora del debut de la selección argentina ante Nigeria, las calles de Rosario se fueron despoblando de vehículos y de gente y la tensión se trasladó a la intimidad de los hogares y las mesas de los bares.
En las peatonales Córdoba y San Martín, que los sábados a la mañana suelen estar atestadas de rosarinos, de a poco la cantidad de gente se fue raleando y lo mismo ocurrió en las galerías céntricas, en los shoppings y en otros lugares habitualmente muy concurridos. Increíblemente, algunos negocios cerraron sus puertas a media mañana para volver a abrir pasadas las 13.
Además, se cumplió con creces lo que ya se venía anunciando. Los rosarinos hicieron uso de sus reservas en bares y restaurantes donde se reunieron a ver el 1 a 0 de Argentina-Nigeria. Muchos comercios venían anunciando promociones especiales que hasta incluyeron comidas típicas como locro, empanadas y pastelitos “para acompañar el sentimiento nacional”.
La disminución de movimiento se evidenció en espacio públicos emblemáticos donde cada fin de semana se reúnen miles de personas. Por ejemplo, el Parque Nacional a la Bandera era prácticamente un desierto. Y el mal tiempo acompañó para que eso
ocurriera.
Antes del encuentro deportivo en Sudáfrica, José, un puestero de la zona que se mostraba expectante respecto del resultado, comentaba que “hasta los turistas” se contagiaron de la euforia por la camiseta celeste y blanca.
Respecto de las reparticiones públicas, la posibilidad de modificar los horarios de atención al público no fue analizada, pero se descuenta que el personal buscará cualquier forma para ver el partido del jueves.
Aunque desde el Ministerio de Educación de la Nación se tomó la decisión de que el Mundial se pueda ver en las escuelas, moción a la que adhirió la cartera provincial, la realidad es que muchos colegios no tienen la infraestructura para exhibir los partidos a los alumnos. Por eso, se especula que haya faltazos masivos como pasó el viernes durante la ceremonia inaugural del certamen. En muchos colegios no computaron las faltas y en el resto prevén hacerlo de ahora en más.
La camiseta
La camiseta oficial de la selección, que cuesta más de 300 pesos, se vendió como pan caliente. Mucho más que las truchas que se ofrecían en la calle. Una empleada de Sport 78 destacó que “los que más compran son los de menor poder adquisitivo”. En el local Family Sports la gente arrasó con los camperones de la AFA, que cuestan 550 pesos.
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