Fue convocada por todos los sindicatos del país para protestar por la reforma jubilatoria
Desde hace meses, Sarkozy repite ante sus interlocutores que esa reforma "emblemática" es la "prioridad esencial" de la segunda mitad de su quinquenio de gobierno para demostrar a los electores que cumplió su compromiso de "cambiar el rostro de Francia".
Para hoy, el gobierno está dispuesto a jugarse el todo por el todo. Los sindicatos, por su parte, apuestan a que esta jornada de acción debería reunir más de dos millones de manifestantes en unos 190 desfiles previstos en todo el país.
Los sondeos dejan prever, en todo caso, que los sindicatos obtendrán satisfacción: 73% de los franceses aprueban la jornada de movilización contra el proyecto de reforma de la jubilación, según un estudio del instituto Obea/InfraForces.
Una amplia mayoría (68%) piensa que la reforma no resuelve los problemas de la jubilación a largo plazo, que es injusta (63,5%) y que no coloca a todos los ciudadanos en un pie de igualdad (79%). Pero también la mayoría parece resignada a aceptar el cambio: para 65% de los encuestados la movilización de hoy "no tendrá gran impacto en los proyectos del gobierno".
"Podemos esperar confiados una jornada de movilización excepcional. Y si así es, nos encontraremos en un momento de ruptura", afirmó Bernard Thibault, secretario general de la CGT (de izquierda).
Los primeros paros comenzaron ayer en algunos medios de transporte y sobre todo en la educación. Los docentes lanzaron su protesta con huelgas en liceos y escuelas para protestar contra las supresiones de puestos y el "deterioro" de las condiciones de trabajo.
Para hoy, la convocación fue lanzada por todos los sindicatos franceses, unidos como pocas veces en los últimos 20 años.
El proyecto de reforma de la jubilación que el gobierno debe presentar hoy al Parlamento prevé prolongar la edad mínima del retiro de 60 a 62 años antes de 2018.
La defensa de ese texto estará a cargo del ministro de Trabajo, Eric Woerth, extremadamente debilitado por el escándalo político-fiscal en torno a la rica heredera de L´Oréal, Liliane Bettencourt. Desacreditado ante los sindicatos, la oposición y 60% de los franceses que lo consideran inepto para defender la reforma -según un sondeo de Harris Interactive-, la tarea de Woerth se anuncia más difícil que nunca.
Si los trabajadores respetan las consignas sindicales, Francia quedará hoy prácticamente paralizada. Transportes ferroviarios, urbanos y aéreos serán los más afectados por la huelga. Pero también pararán la educación nacional, los correos, los hospitales, la administración pública y, por primera vez, los empleados del sector privado, preocupados por el futuro de sus retiros.
El único sector de actividad que debería funcionar con relativa normalidad es el de los transportes internacionales. Los trenes de alta velocidad con destino a otros países europeos circularán al parecer con normalidad y 75% de los vuelos internacionales.
Si bien el gobierno espera una gran movilización, Sarkozy reiteró su determinación de "resolver el problemático equilibrio" del régimen jubilatorio. "Una cosa no cambiará en el texto: la prolongación de la edad mínima de 60 a 62 años", advirtió el consejero especial del presidente, Henri Guaino. "Sobre el resto, puede haber negociaciones si el impacto financiero de eventuales modificaciones no pone en peligro el equilibrio global del proyecto", precisó Guaino.
El Ejecutivo se ha guardado en la manga algunas concesiones, en particular en favor de aquellos que realizan trabajos considerados "penosos". Pero el gobierno recién develará hasta dónde está dispuesto a retroceder en función del resultado de la pulseada de hoy.
Para los sindicatos, "mientras el gobierno no haya aceptado negociar los 62 años, la reforma seguirá siendo inaceptable", advirtió François Cherèque, secretario general de la CFDT (socialista).
Batiendo todos los récords de impopularidad, Sarkozy está convencido de que la reforma de la jubilación le servirá de palanca para mejorar la última parte de su quinquenio. Numerosos miembros de su partido (UMP), sin embargo, están convencidos de que es él el principal responsable de la irritación de los franceses al lanzar su ofensiva contra la inseguridad.
Con la expulsión de los gitanos y su proyecto de despojar de la nacionalidad a criminales de origen extranjero, "parecería que lo único que interesa es robarle votos a la extrema derecha", sentenció el ex primer ministro Alain Juppé.
UN MINISTRO POSTERGA SU BODA POR AMENAZAS
* PARIS (Reuters).- El polémico ministro de Inmigración francés, Eric Besson, de 52 años, se vio forzado a cambiar la fecha de su boda, después de que cientos de usuarios de la red social Facebook prometieran interrumpir la ceremonia para protestar contra sus políticas de seguridad inmigratoria. Besson debía casarse el 16 de septiembre, en París, con la estudiante tunecina Yasmine Tordjman, de 24 años, en una ceremonia a la cual estaba invitado el presidente francés, Nicolas Sarkozy. El casamiento, sin embargo, fue postergado luego de que casi un millar de personas confirmaran a través de Facebook su asistencia al evento para "crear caos".

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